Avelino (A Benita.)—¡Cállate, que bien castigada está! ¡Menuda lección!

Benita.—¡Y que ha sido una leción de solfeo! (Abrazándola para llevársela.) En fin, no llores. Y ahora, vamos a casa, y mañana vuelves con Higinio. ¡Y da gracias a que tiés una hermana tonta!

Avelino.—Y un cuñao aznegao. (Mirando el roto de su americana.)

Nieves (Dejándose llevar.)—¿Y qué le decimos a padre?

Avelino.—A padre yo se lo contaré todo que estoy en condiciones de hablar como un descosido (Mirándose al suyo de la ropa.) Andando. (Las hermanas, inician el mutis por el foro.)

(A ellas.)

Y que os sirva el escarmiento

pa ser humildes y honradas.

(Al público.)

Y aquí termina el sainete,