Benita.—La que merece la infamia de usté, de brindar mi conquista a esos tres golfos. (Señalando a Virutas, Tuliqui y Bernabé.) Pero luego, la conquista ha sido que el muy calavera se ha pasado quince días subiéndome la ropa.
Avelino.—¡¡Del río; acaba los párrafos!!
Serafín (Encarándose con Melquiades.)—¿De modo que has sido tú? Pues toma, por charrán. (Le da una bofetada.)
Melquiades (Con asombro.)—¡Mi madre! Pero... ¿me ha pegao?
Avelino (A Serafín.)—Dele usté otra, que se ha quedao en la duda.
Serafín.—Y en la calle, ¡te voy a partir el corazón!
Melquiades.—¿A mí? Soltarme, que voy a escabechar un bonito. (Se lían a golpes. La gente grita. Salen todos a la calle. Paca, comienza a repartir vergajazos y hace mutis seguida de sus hijos.)
ESCENA FINAL
Benita (Consolando a Nieves.)—¿Lo ves? ¿Lo estás viendo? ¡Pa caer en esta golfería y en esta inmundicia, has querido dejar la honradez de tu casa y te has desapartao de un hombre de bien! ¡Loca!... ¡Más que loca!
Nieves (Llorosa y airada.)—¿Y tú quién eres pa hacerme cargos?