Josefa.—¡Cállate o te arranco la lengua, recondená!

Sole.—¡Pero qué he hecho yo, señora!... ¡Misté que es lo grande, hombre!...

Valentina.—Amos, Josefa, déjala, que la tiés el cuerpo a la chica que es un puro cardenal. (Vuelven a las pilas menos Sole y Josefa.)

Sole.—¿Que si es un puro cardenal?... Amos, por gusto quiero que me vean usté este muslo, a ver si saben ustés de qué color es. (Va a levantarse la falda.)

Josefa (Vivamente.)—¡Pero serás capaz, so arrastrá!

Sole.—Si semos mujeres solas.

Josefa.—¿Y el tío Pelele?

Sole.—Es nutral. Al menos eso dice él cuando pellizca.

Pelele.—A los setenta y dos cumplíos, le enseñen a uno lo que le enseñen, desaplicao.

Sinfo.—A más, de que en esta ocasión la chica no es culpable.