Mauricia.—Hemos sío nosotras, que la hemos dicho que cantase a la creatura.

Josefa.—¿Y quién la manda cantar esas indecencias de coplas? (Vuelve a la pila.)

Sole.—Si me mandase usté a un colegio de pago, cantaría el tuesten, u el guau guau estep, u cualquier otra cosa extranjera... ¡pero qué quié usté que aprenda en la cae Los Moratines ande la persona más fina se restriega con papel de lija!

Josefa.—¿Dónde me he educao yo?

Sole.—En ninguna parte.

Josefa.—Pues ya ves como no canto golferías.

Sole.—¡Porque tié usté blonquitis!

Josefa.—¿Blonquitis?... Quítate de mi vista si no quiés que te deshaga, so galocha. (Avanza y la da unos tirones del pelo.)

Sole.—Sí, señora, que me quito, que no paece usté mi madre, que me tié usté deshecha a golpes... (Arreglándose el pelo.) que tengo la cabeza que cuando me peino paece que le saco la raya a un montón de grava.

Josefa.—¡Fuera de aquí!