Sole.—Pero señor, pero hija, pero yo no sé qué la pasa a usté, que cuanta más alegría tien los demás más fiera se pone usté, ¡caray!
Josefa.—¡Fiera!... Cállate si no quiés que te retuerza la lengua, indina, arrastrá... (La pellizca.)
Sole (Huyendo.)—¡Ay, por Dios, madre!... ¡Vamos, hombre!... (Frotándose el brazo pellizcado.)
Josefa.—Que no te gozas si no me ves rabiando. ¡Que yo no debía vivir! ¡¡No debía vivir!!
Sole.—Ni beber, créame usté.
Josefa.—Pué que te figures que es el vino.
Sole.—¿Es el aguardiente?
Josefa.—Es el veneno que tengo aquí que me repudre de ver lo que estoy viendo, que quisiá quedarme ciega pa no verlo... ¡ciega!
Sole.—¡Ya estamos con lo de siempre! (Chillando.)
Josefa (Furiosa.)—No chilles.