Hilario.—¡Chits! Valentina, al verme venir con el señor Cosme Pedrajas, más conocido por Tarángano...

Cosme.—Campeón del mundo en el chascarrillo baturro, pa servir a usté.

Hilario.—Y con el probo urbano señor Aquilino Larrea...

Aquilino.—Cuyo lema es: “Allá donde fueres, ríete lo que pudieres.”

Hilario.—Habrás comprendido que el programa de festejos que nos traemos compite vitoriosamente con el de la atracción pa forasteros.

Valentina.—Bueno; pero si lo que yo no me explico...

Hilario.—Paso a aclararte... Tú sabes, Valentina, que Paco Cebrián, Chico de las Peñuelas, hoy por hoy la única esperanza seria del arte taurómaca nacional e hijo del antiguo y afamao picador de toros señor Bernabé Cebrián, Tomates, va a contraer matrimonio canónigo con mi hija Encarna, que, a medias contigo, es la reina de mi corazón.

Cosme.—Elocuente.

Aquilino.—Conmovedor.

Hilario.—Pues bien, como ahora mismo vendrán Paco y su padre a pedirme la mano de la chica, quiero solenizar este día regalándole a él el capote de paseo que ha de lucir el domingo en Tetuán y a ella el mantón de Manila con que ha de concurrir a dicha fiesta; prendas que te serán exhibidas iso fazto por los pollos que al margen se expresan. Desenvolvan. (Cosme enseña el mantón y Aquilino el capote.)