Aquilino.—Pa que nos revoquen, pero gozando de verte dichosa. (Sube al fondo.)
Cosme (Le da la mano.)—Corroboro.
Encarna.—Muchas gracias.
Cosme.—Conque a pedir tu manita, ¿eh?
Encarna.—Sí, señor. Ya están ahí. Voy a arreglarme un poco. (Vase segunda izquierda.)
Aquilino (Desde la puerta.)—¡Camará, vienen el padre y el hijo que echan humo de elegancia!
ESCENA VIII
Hilario, Aquilino, Cosme, Bernabé y Paco, del foro izquierda
Bernabé (Desde la puerta, quitándose el sombrero.)—Viva cuarenta mil años tóo lo que se acobija en este distinguido lavadero.
Hilario.—Y tú que lo veas, so tumbón.