Bernabé.—¡Hilario! (Avanzando.)

Hilario.—¡Bernabé! (Se abrazan.)

Bernabé (Estrechándoles la mano.)—Adiós, Cosme... ¡Hola, munícipe!

Aquilino.—Salú, varilarguero.

Cosme.—¿Y el chico?

Paco (Que aparece en la puerta y sin avanzar.)—¡Señores, jovialidá y metálico! (Quedan unos cuantos chicos y chicas, que le han seguido, a la puerta del lavadero.)

Bernabé.—Ahí tenéis a esa aureola de la coleta.

Hilario.—Pasa fenómeno.

Bernabé.—No le llames fenómeno, por tu salú, que eso ya está mu desacreditao. Llámale compendio, estrépito, arrebato, ocecación... Lo que te dé la gana, que de todo tiene.

Paco.—Amos, padre, no me floree usté, que m’azaro.