Sole.—Sí, madre, déjeme usté que vaya a echar un tuesten.

Josefa.—Si sueltas la pala, t’amargo.

Valentina.—Dejarla, no la pague con la criatura.

Paco.—Señora, es usté menos animada que un callejón sin salida.

Valentina.—Y que lo jures.

Paco.—¿Quién ustés que le haga un chiste lavandero?

Todos.—Sí, sí.

Paco.—A esta mujer no hay quién la saque de pila. (Muerto de risa por su supuesta gracia.) ¡Ja, ja, ja!

Uno.—¡Precioso!

Todos.—¡Muy bien, bravo! (Hacen mutis por el tendedero.)