Paco.—¿A dónde?

Bernabé.—A la calle.

Paco.—¿Pero y el arroz?

Bernabé.—Se nos ha pegao. (Paco coge su sombrero y su bastón.)

Encarna.—¿Pero qué dicen?... ¿pero es de veras esto, Valentina? (Yendo a su lado.)

Hilario (Atrayéndola hacia sí.)—Es de veras. Tú, aquí, conmigo. (A todos.) Y ustés, señores, esto se ha arrematao; gracias por tóo y hasta otra. (Se van marchando todos poco a poco y en silencio, quedando en las puertas sin desaparecer.) Señor Cecilio, puén ustés retirarse.

Cecilio.—¿Repito el pasacalle pal desfile?

Aquilino.—Desfile sin repetir na, haga el osequio. (Vánse los murguistas. Josefa y Sole vuelven a ponerse a lavar, en silencio, sin ruido.)

Paco.—Pero padre, ¿qué es esto?... ¿por qué nos vamos? ¿por qué nos echan?

Bernabé.—No te lo puedo decir.