Bernabé.—Déjalo. Es nuestra desgracia. Anda. (Vase Vigudí por el fondo izquierda. Cesa la música y acaba de desfilar el público.)
ESCENA IV
Bernabé y Valentina, que sale por la puerta de la plaza
Valentina (Con ansiedad.)—¡Bernabé, Bernabé!
Bernabé.—¡Valentina!
Valentina.—¿Cómo está Paco?
Bernabé.—¿Cómo quiés que estea?... Magullao, sofocao, llorando. ¡Hecho una lástima por dentro y por fuera! La Virgen de la Paloma no ha querío oirte.
Valentina.—¿Pero crees tú que por un Padrenuestro tenemos derecho a que nos lo arreglen tóo?... No es poco milagro que salga vivo. Confórmate.
Bernabé.—Pué que digas la verdá. ¡Qué tardecita! Calla, ahí lo sacan.
Valentina.—¡Pobre chico! ¡Qué compasión!