ESCENA V

Dichos, Paco, Telaraña, el Zipilín, Sole. (Puerta de caballos). Al final Vigudí.

Sale Paco apoyado en los hombros del Telaraña y el Zipilín. Detrás la Sole. Paco trae todo el calzón roto, la corbata deshecha, la pechera desgarrada, despeinado, la coleta suelta, las medias sucias de tierra. Además lleva vendada la pantorrilla derecha. Cojea. Los compañeros de cuadrilla vienen poco más o menos que él.

Bernabé.—¿Cómo estás, hijo?

Paco (Abrazándole y llorando amargamente.)—¡Ay, padre de mi alma, qué mal he quedao!

Bernabé.—¡Amos, hijo; por Dios, no te apures!

Paco (Abrazando a su compañero.)—¡Ay, Zipilín de mi vida, qué mal he quedao!

Zipilín.—Consólate, que ya me verás en casa la región glútea.

Paco.—¿Por qué habré salío yo esta tarde de lila, padre?

Valentina.—¡Pero qué tié que ver la ropa!