Zipilín.—¿Pero no oíste cuando yo te dije: anda vivo, que ese toro se acuesta?

Paco.—¡Yo que había de oirte! ¿Crees tú que con un toro con el que llevo media hora de faena, si yo veo que se acuesta, no le canto hasta la nana, hombre?

Bernabé.—A más que el chico ya no sabía lo que se hacía.

Paco.—El público me ha vuelto loco, padre.

Bernabé.—Tóos gritándole: “Mójate los dátiles”; “Entra por uvas, melón, que es una pera”.

Paco.—Dátiles, uvas, melón y tirándome naranjas. Que si no hubiese sido más que fruta nominal, menos mal.

Bernabé (Con amargura.)—¡En fin, l’han lograo! ¡Qué se le va a hacer!

Valentina.—Déjalos. Triste alegría.

Vigudí (Que vuelve.)—Ya está ahí el coche.

Bernabé.—Amos, hijo, despacito. (Lo llevan con precaución.)