Primitivo.—Como que hay que echar merienda.
Bonifacio.—¿Y que hay de nuvotés por aquellos andurriales?
El Sardina.—Pues que tu compadre el Pintao ya no tié la taberna en la cae del Amparo.
La Angustias.—¿La traspasó?
El Sardina.—De parte a parte. Por mil doscientas beatas y un juego de alcoba bastante viejo.
Bonifacio.—¿Y s’ha quedao sin na?
Primitivo.—Ca, hombre. Ahora ha puesto un bar en la Glorieta y lo ha titulao el “Bar Quito”... que me creo que es un chiste.
La Angustias.—¡Mi madre, qué tontería!
El Sardina.—Dice que, al mismo tiempo que rótulo, es retrúcano y s’hará popular.
Bonifacio.—¿Sigue tan chirigotero?