La Angustias.—Las buenas tardes y un taburete.

Primitivo.—No es pa repartir invitaciones.

El Sardina.—¿No tendrías un buchito de cualisquier cosa pa un dolor de muelas que trae aquí mi cólega?

Bonifacio.—¿Sus haría triple anís?

El Sardina.—¡Digo!... Mejor que el Polo.

Bonifacio.—Pues adentro, pirandones.

El Sardina.—Hale, Primi.

(Suben, se sientan; la Angustias saca unas copas y un frasco de aguardiente y la visita bebe, fuma y charla.)

El Sardina. (A Bonifacio.)—¿Y tú por qué eres tan pigre, que no bajas por allá abajo de cuándo en cuándo?

Bonifacio.—Hombre, no me apaño a ir, la verdá. Le pilla a uno un destierro. ¡Tú sabes la distancia!