Cirila.—¡Tú tiés la culpa!

Pérez.—¿Yo?... ¡Infiela!... ¡Lo sé todo! ¡Sé lo de tu señorito, que me lo acaban de contar!

Cirila.—¿Quién?

Pérez.—La Vicenta.

Cirila.—¿Esa golfa?

Pérez.—Sí, señora; que está allí en aquel grupo, y te lo dirá en tu cara.

Cirila.—¿A mí ese pingo?... ¿Y está allí?... ¡Vamos a ver, si me lo dice la arranco el moño! Aguarda un rato.

Secundino.—¡No! ¡Eh! ¡Chist! ¡Pararme! ¡No te vayas, Cirila!

Pérez.—¡Tenga osté a la niña, que en seguía volvemos! (Torrija le da más fuerte, y vanse corriendo.)

Secundino.—¡No! ¡Eh!... ¡Chits!... ¡Melitar!... ¡Se van!