Fig. 168.—Símbolos de los Dioses (Dakotas).
La supuesta ley divina, impuesta al indio por sus sacerdotes y videntes, era siempre prohibitiva, y sus ridículos y multiformes preceptos conocidos por los etnólogos con el nombre genérico de "taboo" ó "tabu", penetraban en todas las manifestaciones de la vida indígena, impedían las más triviales acciones, y eran, en fin, para el salvaje una constante y abrumadora pesadilla. La más mínima infracción del "taboo" determinaba la cólera de los Dioses, que se exteriorizaba casi siempre en castigos durísimos[262].
Las predicciones ó profecías, también forjadas ó pervertidas por los hechiceros indios, eran comunes á todas las tribus del Continente. La investigación de sus curiosas é innumerables formas (adivinación, augurios, oráculos, clarovidencia, etc.), excedería los límites de nuestro estudio. Nos limitaremos, pues, á mencionar algunas cuando hablemos del sacerdocio y de la magia[263].
Fig. 169.—Propiciando al Sol.
La Mitología.
2.—Tampoco hemos de detenernos á estudiar los extraños y múltiples mitos, forjados acerca de sus dioses, por la exaltada imaginación del Indio, y perpetuados por su credulidad característica. Desde el momento en que el salvaje reconoció la existencia de seres superiores, dijo mitos á su respecto. La palabra es el artesano de los ídolos[264]. Debemos buscar, pues, el origen remoto de los mitos en la religiosidad misma del Indio, en la débil lumbre de lo sobrenatural, que iluminaba su sér psíquico; su origen próximo lo encontraremos casi siempre en el lenguaje, en la semejanza fonética (paronimia) de algunas palabras, considerada por el salvaje como divino indicio[265].
Fig. 170.—Manitou.
Así se explica el fenómeno etnológico de la extraordinaria semejanza de ciertos ciclos míticos fundamentales, en todos los pueblos del mundo, el hecho histórico indudable de que las ideas religiosas sobre los puntos cardinales, sobre los números sagrados[266], sobre la creación y el diluvio[267], sobre el Paraíso terrenal[268], sobre el conflicto de la luz y las tinieblas[269], sobre el viaje de las almas desencarnadas[270], y, principalmente, las firmes y consoladoras creencias en el Héroe Dios y Redentor, que había de volver para salvar á los suyos[271], se encuentran en todas las Mitologías de la raza Americana con símbolos é imágenes similares á las de todas las de la tierra[272].