La Confederación Iroquesa cambió por completo el aspecto político de un vastísimo territorio. Los Iroqueses, arrojados por los Algonquinos de las márgenes del San Lorenzo, consiguieron, paulatinamente, vencer á sus enemigos de Norte y Sur, convirtiéndose, merced á su Confederación, en dueños virtuales del territorio comprendido entre la Bahía de Hudson y la Carolina del Norte[325].
Fig. 207.—El primer _Sachem_ Iroques (Pictografía indígena).
Por lo demás, los Iroqueses no se diferenciaban mucho de las demás tribus bárbaras y sedentarias del Norte de América. Los cultos religiosos y mágicos, la influencia de los shamanes y hechiceros, los sacrificios humanos, el canibalismo, la crueldad y la perversión de costumbres eran, con ligeras variantes, las descritas en general para todos los pueblos de América[326]. Eran fuertes, imaginativos, orgullosos y muy sobrios. Fabricaban alfarerías, cultivaban el maíz, tabaco, etc.; fortificaban sus aldeas de calles, comparativamente limpias, con empalizadas y otras defensas; construían excelentes canoas y sepultaban á veces en grandes montículos (Mounds) á sus venerados muertos. Tenían numerosas tradiciones y arengas que, recordadas con el "wampum", pasaban de generación en generación con extraordinaria fijeza. Los mitos personificaban, en una ú otra forma, la lucha constante de la luz con las tinieblas. Los actuales Iroqueses (con excepción de los Cherokees), reducidos á unas 15.000 almas, habitan parte en el Canadá y parte en las Reservas Indias, de Nueva York, Wincousin y Ontario. Los Cherokees, con algunos miembros de distintas familias lingüísticas, forman parte de las llamadas tribus civilizadas de los "Territorios Indios" (Indian Territories) de los Estados Unidos de Norte-América[327].
Fig. 208.—La danza del Espíritu (Pictografía en piel).
Fig. 209.--Manibozho (Algonquinos).