Fig. 204.—Bolsa de caza (Athapascos).

La Confederación no tenía jefe ó poder ejecutivo. Las decisiones del Consejo Federal se cumplían sin discusión ni resistencias. En las grandes operaciones militares contra las tribus vecinas ó contra el Europeo, considerados igualmente como enemigos, el Consejo Federal nombraba dos jefes militares, iguales en el mando, que dirigían la campaña, ayudados por los jefes secundarios de cada tribu.

Las guerras Iroquesas eran crueles, tenaces y frecuentísimas. Al Consejo Federal correspondía también terminarlas, fuese por tratados de paz ó precarias treguas, fuese decidiendo la total destrucción de las tribus hostiles.

Los límites de este Compendio no nos permiten detenernos á estudiar á fondo la índole é importancia política de la admirable Confederación Iroquesa, el carácter y elocuencia de sus oradores, el astuto Maquiavelismo de los "sachems", el funcionamiento interno de los Consejos, las intrigas ambiciosas de algunos de sus miembros para constituir una verdadera oligarquía con apariencias y disfraz igualitario y las causas generales que determinaron en las agrupaciones Iroquesas, el amor al territorio y á la tribu y la perfecta fusión de la vida individual en la nacional, tan admirada en la antigua Esparta.

Debemos, sin embargo, observar que esta curiosa fábrica política se componía en definitiva de antiguos usos é ideas tribales cristalizados en formas permanentes. Sus elementos esenciales son los mismos que los de las demás tribus de América. Los Iroqueses no hicieron más que organizar un pasado caótico, en forma concreta y ajustada al carácter general de su raza.

Fig. 205.—Jefe Sioux.

Este indudable progreso político acaso no hubiera podido consolidarse sin que las condiciones especiales de la vida social Iroquesa le hubieran servido de base lógica. Los rasgos peculiares de este sistema social, más complejo y cohesivo que el de los demás grupos del Continente, fueron la vida en común y la preponderante influencia de las mujeres, que desempeñaban en casi todas las tribus (Cherokees, Iroqueses, Hurones, etc.) importantes funciones de gobierno. Hemos hablado ya de las célebres habitaciones comunales de los Iroqueses (Long Houses), trojes rectangulares de 20 ó 30 metros de largo, divididos en pequeños compartimentos[324]. En ellas vivían generalmente las familias del mismo clan totémico, observando estrictamente las leyes del matriarcado exogámico. Todos los jefes se elegían y mantenían en el mando por los sufragios de las matronas de su grupo, á quienes pertenecía exclusivamente la casa y la tierra. La elección debía confirmarse por el Consejo Federal ó los tribales. La autoridad de las mujeres, dentro de su clan y casa, era simplemente autocrática. El hombre que por su conducta alteraba la buena armonía del hogar común, era expulsado sumariamente.

Fig. 206.—Pueblo de Taos (Nuevo México).