Las mujeres preparaban la comida, acarreaban agua, las más de las veces de muy lejos, y labraban en común las habitaciones mencionadas, haciendo y secando las pellas y la mezcla de cenizas y arcilla de las paredes, mientras los hombres traían y asentaban las traviesas y los postes. Fabricaban también las mujeres aquellas "ollas y lozas muy hermosas, vidriadas y de extremadas labores y hechuras", que tanto sorprendió á los Conquistadores Españoles y han hecho arqueológicamente famosas las alfarerías de la región de los Pueblos[337].

Fig. 221.—Jefe Sioux.

Los hombres cultivaban los campos, tejían mantas y arreos en telares más ó menos primitivos, discutían los intereses de su aldea en tiempo de paz y preparaban sus expediciones militares en caso de guerra. Las casas comunales de los Pueblos, en general muy limpias y bien repartidas, tenían todas su estufa ó kiva, donde dormían los mancebos y se reunían los ancianos y sacerdotes. Se excavaban estas estufas en los patios ó lugares de fácil acceso, eran redondas ó cuadradas, bajo tierra, con pilares de pino y suelo de losas grandes y lisas, donde se encendía un fogón para que sustentara el calor del recinto y se pudiera estar dentro como en un baño caliente. El techo, visible sobre la superficie de la tierra, tenía un agujero de entrada y otro más pequeño para que salieran los humos. En las murallas estaban pintados animales y seres legendarios, con colores brillantes y simbólicos.

Fig. 222.—Jefe Sioux.

Los habitantes de los Pueblos eran monógamos. Los jóvenes, antes de contraer matrimonio, servían á la Comunidad, y sólo tomaban mujer cuando así lo disponía el Consejo de ancianos en discusión solemne. Las mujeres casadas se cubrían con capotes de cuero pulidos y mantas anudadas en el hombro izquierdo y atadas con cinturones de algodón y hebilla de turquesas. Los hijos pertenecían al clan ó linaje de la madre (matriarcado) y las hijas heredaban sus efectos personales. Los linajes eran muy numerosos y estaban reunidos por aldeas y no por tribus. En cada aldea había un jefe de paz ó gobernador, al que asesoraba el Consejo de ancianos, y un jefe militar, nombrado por sus proezas. No se conocía la propiedad privada de la tierra, aunque se respetaba mientras duraba, la ocupación individual ó familiar de las parcelas cultivables.

Cultivaban cuidadosamente estas tribus el maíz, el algodón, el tabaco, las judías, etc., y regaban sus campos con acequias bien construídas, que también utilizaban para los servicios domésticos.

Fig. 223.—Indio de los Pueblos (Cochiti).