Fig. 226.—Ruinas del Templo de Chichen-Itza.

Se hablaban dialectos Uto-Aztecas desde el Itsmo de Panamá hasta las orillas del Río Colombia en el Estado de Oregón (E. U.), y desde las costas del Océano Pacífico hasta el Golfo de Méjico[340].

Las principales tribus de esta familia lingüística eran las Shos-honeanas, en el Norte, las de Sonora, Chihuahua, etc., en el Centro, y las de los Nahuas ó Aztecas, en el Sur. La lengua de estas últimas tribus (Nahuatl) predominó sobre las demás. Sin perder su carácter aglutinante é incorporativo, llegó á tener formas fijas, sonidos relativamente armoniosos y aun principios de inflexión. La unidad de origen lingüístico de las tribus de la familia Uto-Azteca es hoy para los filólogos un hecho indiscutible[341].

Fig. 227.—El Lago de Méjico, según Clavijero.

Shoshoneanos.

2.—Los Shoshoneanos, con sus numerosas bandas, ocupaban hasta el siglo pasado el territorio que se extiende desde el Río Columbia hasta el Estado de Durango, en Méjico. Pertenecen á este grupo lingüístico los formidables Comanches, de cultura y costumbres muy semejantes á las de los Sioux ó Dakotas y los Hopis ó Moquis, de la región de los Pueblos (Arizona), cuya superior cultura describimos en los capítulos anteriores[342].

Sonoras.

3.—Las tribus más interesantes de la rama de los Sonoras fueron los Pimas (Valles del Río Gila, etc.) y los "Tarahumares" y "Huichols" de las cercanías de la Sierra Madre. Merecen los Pimas especial atención, no sólo por ser ellos ó sus antepasados inmediatos los constructores de los hoy ruinosos monumentos conocidos con el nombre de "Casas Grandes" (Chihuahua), sino por sus adecuadas viviendas de adobe y extensa irrigación de sus campos.