Fig. 237.—Relieve de Chiapas.

Los calpullallis» estaban divididos en parcelas cultivables («tlalmilli»), que se asignaban por las autoridades del clan ó «calpulli» á los jefes de familia del mismo (patriarcado) para que los cultivaran en beneficio de los suyos. Si dejaban de cultivarlos dos años consecutivos, ó si la familia que lo usufructuaba desaparecía ó salía del «calpulli», pasaba la parcela en análogas condiciones á otra de las familias del linaje[357].

Fig. 238.—Mapa de las ruinas de la Sección Mejicana (México).

Las costumbres hereditarias de los Mejicanos difieren de las de la generalidad de las tribus Americanas. Los efectos personales del difunto (salvo los que se sacrificaban en los funerales) pasaban á sus hijos varones; sus derechos posesorios ó de usufructo sobre la parcela ó «tlalmilli» que le había sido asignada, los heredaba el mayor de sus hijos varones, y á falta de éste, los demás ó los hermanos y tíos del muerto. El mayorazgo tenía obligación de cultivar la parcela heredada y mantener á sus hermanos y hermanas hasta que contraían matrimonio y obtenían á su vez (los varones) otra porción de tierra cultivable. Si alguna de las hijas permanecía soltera por motivos religiosos, era mantenida por el templo. Si alguno de los varones era incapaz ó inválido, el «calpulli», en común, atendía á su miserable subsistencia.

Fig. 239.—Alfarerías Mejicanas.

Gobierno y organización social.

8.—La Sociedad Mejicana aborigen, esencialmente tribal y comunista[358], fué una especie de democracia militar, en la que era electivo todo cargo. La tribu estaba compuesta por veinte linajes (calpullis), agrupados en cuatro fratrias[359].

Como en casi toda América, los «calpullis» Mejicanos tenían sus propias denominaciones totems, sus sacerdocios, ritos, ceremonias, arsenales y templos. Estaban también gobernados por un Consejo de Jefes[360] (tehcutli), que á su vez elegía un jefe superior civil (calpullec), y otro militar (ahcacautin ó «hermano mayor»), quien, además de su mando guerrero, ejercía en tiempo de paz funciones penales y policíacas. Eran estos jefes respetadísimos en los «calpullis», y sus cadáveres se cremaban ceremoniosamente[361].