Agricultura.

15.—Ya hemos visto que las tribus de la "Sección Mejicana" fueron esencialmente sedentarias, y que el maíz se cultivaba extensamente. Los campos, en general pequeños, estaban bien roturados y se regaban con acequias. Se cultivaban también en casi todas las tribus el cacao, el magüey ó áloe (Agave Americana), de usos variados é importantes (papel, pulque, etc.), el algodón, que tejían hábilmente, la pimienta, las judías y frutas diversas. Los trabajos agrícolas se consideraban honrosos, y á ellos se dedicaban todos los varones hábiles del grupo, exceptuando los sacerdotes, los funcionarios públicos y los jefes militares[390].

Artes mecánicas.

16.—Son indudables los progresos de las tribus "Nahuatl" en las Artes Mecánicas. Puede decirse que habían alcanzado la edad del bronce. Muchas de sus armas, adornos y utensilios eran de esta aleación. Fueron orfebres habilísimos. Las arracadas, zarcillos, ajorcas, collaricos, moscadores, ventalles, etc., que envió Cortés al Emperador Carlos V, asombraron á la Corte Española. Las alfarerías Mejicanas, en especial las de la región Meridional, nada tenían que envidiar á las de sus vecinos de la región de los Pueblos[391].

Fig. 250.—Mapa ruinas de la Sección Mejicana (América Central).

Escultura y pintura.

17.—Poco tenemos que añadir á lo dicho en otro capítulo, al hablar en general de la pintura y escultura indígenas. Es indiscutible que las esculturas Mejicanas, sus ornamentados y colosales ídolos, sus formas animales, y los variadísimos adornos de sus máscaras, discos, vasos, columnas, etc., dan la nota más alta de las actividades estéticas de la Raza Americana primitiva, pero también es cierto que en ninguno de los restos llegados hasta nosotros como muestras de los perdidos ó destrozados por las devastaciones del tiempo y de las guerras, encontramos algo que pueda calificarse de verdadera y exclusivamente artístico.

Otro tanto puede decirse respecto á la pintura. Las pictografías de los escasos Códices genuinamente Precolombianos, que han podido conservarse hasta hoy, y los laberínticos y desproporcionados dibujos de algunos edificios en ruinas, son imitaciones convencionales de formas vivas, sin arte, armonía ni belleza[392].

La escritura.