Fig. 248.--Lámina del "_Códice Colombino_" (Museo de Méjico).

Los Mayas eran muy cobrizos, de cráneo achatado (deformación artificial), bajos y muy fuertes. Cuando por vez primera los visitaron los Españoles, encontráronlos divididos en gran número de grupos tribales independientes, fragmentos acaso de la legendaria Confederación de Nachan, Colhuacan (Ciudad de la Serpiente) ó Xibalba, fundada por el fabuloso semidios Votan en sus peregrinaciones mesiánicas[382].

Con certeza, sabemos muy poco de los usos, organización social y costumbres de estas tribus. Vivían principalmente de sus cosechas de maíz. Sabían aprovechar la miel y la cera de las abejas; eran tejedores habilísimos y teñían sus finas vestiduras de algodón y sus preciosas plumas con matices duraderos y brillantes[383]. Con sus fuertes canoas llegaron hasta Cuba y mantuvieron con las tribus meridionales de las costas del Golfo continuo y provechoso tráfico[384].

De la historia y complicados mitos de los Maya-Quiches, sólo encontramos en las crónicas noticias dudosas y fragmentarias[385]. Su Mitología y tradiciones han llegado, sin embargo, hasta nosotros, si es que aceptamos, sin beneficio de inventario, las copias y traducciones del célebre "Popol Vuh"[386], libro sagrado de los Quiches Precolombianos, ó los datos que nos proporcionan los "Anales de los Cakchiquels" y los "Libros de Chilam-Balam", recopilados á principios del siglo xvi por algunos indígenas Yucatecos[387].

Calendarios.

14.—Una de las pruebas más convincentes de la afinidad de las tribus de la "Sección Mejicana" es la extensión y semejanza de su peculiarísimo sistema de medir el tiempo.

Fig. 249.—Relieves de Chiapas.

El año solar Mejicano, etc., tenía 365 días. Los años se agrupaban en ciclos de 52 y sub-ciclos ó indicciones de cuatro, y se dividían en dos partes, una de 360 días, ó sean 18 meses de 20 días, y otra de cinco días, que se añadían al último mes para completar los 365 días del año. Cada uno de los 20 días del mes tenía su nombre y símbolo. Los sacerdotes, sin embargo, numeraban los días sólo desde el 1 hasta el 13 (número sagrado), repitiendo los nombres y números, á contar del décimotercio. En esta forma, los días del mismo número y nombre sólo ocurrían cada trece meses de veinte días, que formaban el año lunar ó religioso (260 días), distinto del solar ú ordinario (365). Los días se indicaban también con signos especiales de significado místico, semejantes á los esculpidos en la célebre y enorme "piedra del sol", descubierta en la plaza de Méjico[388]. El calendario ceremonial ó astrológico fijaba las fechas de los festivales y sacrificios y servía también á los sacerdotes para combinar sus cábalas, predicciones y horóscopos[389].