Los Totonecas (Veracruz, etc.) fueron los probables constructores de las pirámides y templos de Teotihuacán. Aunque tributarios también de los Aztecas, les superaban en cultura. En su principal población, la célebre Cempoalla, abundaban las casas de piedra, rodeadas de jardines hermosísimos. Describen esta ciudad los antiguos cronistas como un verdadero «paraíso terrestre», juicio que no parece muy exajerado, teniendo en cuenta la situación geográfica de estos pueblos y las notables ruinas en ellos descubiertas.

Los Zapotecas de Oaxaca y sus vecinos los Mixtecas (Guerrero y costa del Pacífico), formaban agrupaciones poderosas independientes y de avanzada cultura. Era tradicional creencia en los primeros que las imponentes ruinas de Mitla, llamadas en su lengua «Ryo-Ba» ó "entrada á la tumba", con sus enormes palacios de grandes salones y monolíticas columnas, fueron sepulcro de sus antepasados. Supieron también los Mixtecas perpetuar en jeroglíficos la memoria de sus mitológicas leyendas. La lengua Zapoteca no dejaba de ser armoniosa. Fué conocida en Méjico con el nombre de «ticha-za» ó «lengua de los nobles».

Los Mayas.

13.—Dejando de lado algunas otras tribus de menor importancia histórica que también poblaban los territorios de Méjico, Guatemala, Nicaragua y Honduras á principios del siglo xvi[379], estudiaremos sólo las pertenecientes á la familia lingüística «Maya Quiche», que por el número y poderío de sus centros de población predominaron, al par de los Aztecas, sobre todos los demás grupos indígenas de la "Sección Mejicana".

Con excepción de los Huaxtecas, que habitaban al Norte del Estado de Veracruz y Sur del de Taumalipas (Río Panuco y Golfo de Méjico), todas las tribus de la familia Maya-Quiche vivían en territorios contiguos.

Fig. 247.—Lámina del Códice "Porfirio Díaz" (Mus. Méjico).

Los Mayas propiamente dichos ocupaban los actuales Estados del Yucatán, Campeche y parte del de Chiapas, y los Quiches y Cakchiquels se extendían hacia el Sur, en la República de Guatemala[380].

Alcanzaron estas tribus el alto grado de cultura. Su remota afinidad con sus vecinos los Nahuatl parece desprenderse de sus tradiciones, confirmadas en este punto por las investigaciones modernas[381].