Fig. 280.—Pictografía de Pederneira (Brasil).
Patagones y Fueguinos.
12.—En las costas Patagónicas del Océano Pacífico, habitaban algunas tribus distintas de las Araucanas ó Mapuches. La más conocida es la de los Chonos ó Concones "de cabello teñido de rojo y cara color de acebuche", visitados por los Misioneros Jesuítas del siglo xvii. Vivían estos indígenas en lucha constante con sus vecinos los "Huiliches"; eran ictiófagos, grandes nadadores, y sabían construir fuertes piraguas.
En las inmediaciones del estrecho de Magallanes vivían los Patagones, Chonek ó Inaken (Hombres), célebres por su aventajada estatura (1,73 metros á 1,83), que ha dado margen á no pocas fábulas y leyendas. Se alimentaban principalmente estas tribus de mariscos, y aprovechaban también la carne y la grasa de las toninas y lobos marinos que tanto abundan en estas regiones. Fabricaban canoas capaces para nueve ó diez indios, y se aventuraban con ellas á respetables distancias. Andaban desnudos ó mal cubiertos con pieles en bruto, carecían de toda organización social y creían en la virtud de sus ensalmadores ó magos. No pasaron de los grados últimos del salvajismo. Su lengua de curiosa permanencia, es en extremo gutural y áspera.
Otro tanto puede decirse de las diversas tribus (Yahgans, Onas, Aliculufs, etc.), que habitan las inhospitalarias costas de la Tierra del Fuego. Tienen todas ellas desde hace siglos el triste privilegio de ocupar sin progresos apreciables, el rango más bajo de la escala cultural de los Aborígenes de Sud-América[422].
Fig. 281.—Indio Tehuelche.
Los Calchaquies.
13.—Para completar nuestro ligerísimo bosquejo de las tribus de la sección Atlántica, réstanos tan sólo mencionar la misteriosa civilización Calchaqui, independiente de la Incásica, anterior á ella, y peculiar del suelo Argentino.
Vivían principalmente los Calchaquies en los territorios actuales de las Provincias Argentinas de Catamarca, Tucuman y Salta. Fueron las únicas tribus de esta Sección Etnológica que supieron construir murallas de piedra (Andalgalá, etc.). Sus tumbas, momias, orfebrerías de oro impuro, cobre y bronce, merecen detenidísimo estudio. Aunque la mayoría de estas reliquias arqueológicas tienen evidentes semejanzas con los productos del arte Quechua, muchas de ellas (campanas, placas, pectorales, topus, etc.) parecen alejarse en absoluto de las influencias Peruanas, y acercarse en cambio al arte de los Zuñis (Pueblos) ó al de los Chiriquis del Darien. La discusión del problema arqueológico que tales observaciones plantean es ajena al objeto de este libro.