En la parte más escarpada de la Cordillera Oriental, hacia las fuentes del Río Fragua (1-2° lat. Norte), vivían los Andaquis, supuestos guardianes de la legendaria «Caverna del Sol» y sus fabulosos tesoros, y probables constructores de templos subterráneos y edificios ciclópeos.

Los territorios que circundan el Golfo de Guayaquil estaban ocupados por numerosas tribus, de las cuales la más conocida es la de los Cañaris, que habitaban en los ardientes valles de la costa, y antes de ser subyugados por los Incas (siglo xv), tenían cierto grado de cultura, evidenciada por las peculiares hachas de cobre y preciosos trabajos en oro recogidos por los arqueólogos en sus tumbas[436].

Fig 288.—Plano del Cuzco (siglo xvi).

La Región Peruana.

5.—Las condiciones fisiográficas de la «Región Peruana» no impidieron al hombre primitivo poblar sus accidentados territorios. En aquellas punas elevadísimas, y sin más vegetación que el «ichu» ó pasto de los montes, en los valles hondos de las abras Andinas y en aquellos oasis de los yungas ó tierras bajas, que interrumpen la monotonía de los arenosos desiertos de la costa, vivieron durante siglos agrupaciones populosas y enérgicas, que luchando con la naturaleza supieron levantar pueblos y templos, fertilizar las tierras y llegar al más alto grado de cultura material alcanzado por su raza en América.

Las dificultades de la clasificación lingüística de estos interesantísimos grupos se ha exajerado un tanto por los antiguos cronistas. Afirman, con fundadas razones, los modernos etnólogos, que la gran mayoría de las tribus de la costa Peruana y los valles Interandinos, desde Quito y la línea Ecuatorial hasta el desierto de Atacama, pertenecía á las familias lingüísticas Aymará, Quechua, Yunca ó Mochica, Puquina y Atacameña[437].

Fig. 289.—Puente sobre el Río de las Pampas.

Principales tribus.