6.—La lengua Aymará era general entre las tribus Collas, Pucasas, Charcas, etc., que ocupaban desde tiempos remotos las mesetas y vertientes occidentales de los Andes y las cuencas del Desaguadero y de los lagos Aullaga y Titicaca (15 á 20° latitud Sur). Los Collas, que habitaban en la meseta del Titicaca y en los valles inmediatos, vivían en chozas cónicas de piedra cubiertas con la paja de la puna y agrupadas en pueblecillos, cuidaban sus rebaños de llamas y alpacas, obteniendo lana para cubrir sus cuerpos y defender sus cabezas (chucos, gorros) del intenso frío de las alturas, y cosechaban al abrigo de los collados, ocas, quinuas, patatas, etc., que con la abundante pesca de la laguna Titicaca, la caza de patos y perdices en sus orillas, y la de guanacos y vicuñas en las montañas, bastaban y sobraban para sus necesidades físicas. Eran fuertes, audaces y ágiles. Sus jefes, familias y linajes (Ayllus) vivieron en continua lucha. Rendían culto á los espíritus de la naturaleza (animismo) y á los manes y sepultaban en curiosas tumbas superficiales de piedra á sus venerados muertos. Las imponentes ruinas de Tiahuanaco se admiran aún en los antiguos territorios de las tribus de esta familia[438].

Fig. 290.—Sonajero Chiriqui.

En el ángulo Sudoeste del lago Titicaca vivían las tribus de los Urus, etc., que hablaban la lengua Puquina, moraban en grandes canoas y acaso fueron los constructores de los curiosos «cromlechs» de Charasani y Umabamba[439].

Los Yuncas (yunca-cuna, "moradores de tierra caliente") ocupaban los valles de la costa del Pacífico desde el Callao á la Serranía de Amotape (5 á 14° lat. Sur). Hablaban la lengua Yunga ó Mochica, de dificilísima fonética; eran animistas y manistas. Sus huacas, como carros artificiales, y sus vastísimas necrópolis (Ancon, etc.) han proporcionado á los arqueólogos preciosas y abundantes reliquias, tejidos multicolores y de complicada trama, alfarerías, husos, anillos y adornos de madera y metálicos. Vivían los Yuncas, y en especial sus jefes, en casas de columnas de adobe; construían acueductos é irrigaban extensamente sus campos, fertilizándolos con guano, que extraían de las islas. Eran navegantes temerarios. Usaban canoas de cueros de lobo marino ó de simples haces de totora, y balsas de madera provistas de vela, timón y quilla. Predominaba entre ellos el matriarcado, llegando á veces las mujeres (Capullanas ó Sayapullas) á ejercer las jefaturas tribales.

Fig. 291.—Sonajero de arcilla (Chiriqui).

Cerca de la actual ciudad de Trujillo construyeron los admirables palacios del «Gran Chimu», de factura análoga á la de sus recintos sepulcrales, y los depósitos y canales de Chicama y Nepeña. De la organización política de estas tribus no se tienen noticias ciertas. Créese, sin embargo, que los Chimus dominaron desde Tumbez á Ancon y el valle de Huarcu (Cañete), imperando en los de Rimac, Lurin, etc., los jefes Sechuras ó Chinchas[440].

Fig. 292.—Restos de un puente Incásico (Río Huatanay).