Fig. 295.—Ruinas de Pisac (Valle de Yucay).
Fig. 296.—El Perú Primitivo y sus probables Centros Culturales.
Culturas Preincásicas.
8.—Las culturas de las tribus mencionadas son indudablemente anteriores á la dominación Incásica. Las estupendas construcciones de Thiahuanaco, Chimu, Sacsahuama, Abancay, Ollantaytampu, etc.; los andenes ó campiñas artificiales parceladas de las alturas de la sierra; el pastoreo de las llamas, alpacas, guanacos y vicuñas; los cultivos perfeccionados del algodón, el maíz y la patata; las vastas necrópolis de Trujillo, Jauja, Cajamarca, etc., y acaso los petroglifos de Tacna, Pasco y Arequipa, implican ciertamente la existencia remota y autóctona de centros culturales populosos y organizados. No nos corresponde su estudio. Afirmaremos sólo que la tan decantada civilización Incásica surgió de la decadencia y la ruina de estos centros culturales, acaso desmembraciones del neolítico y poderoso Imperio de los legendarios Piruas, de aquellos misteriosos Hatun-Runa ó gente antigua, adoradores del Con-Illà-Tici-Viracocha (Dios, creador de la luz, que habita en el espacio, maestro del mundo), tal vez representados en las imperecederas y sujestivas tallas de la puerta monolítica de Tiahuanaco[445].
Fig. 297.—Corte de una huaca (Tumulus).
El Imperio de los Incas.
9.—Hasta el siglo xiv de nuestra Era todo es obscuro y dudoso en la historia Peruana. Es, sin embargo, tradición constante y no desmentida, que á mediados del siglo xiii el caudillo Manco Ccapac (1240) sometió los «ayllus» del valle de Vilcamayu, formando en el Cuzco una agrupación ó dominio teocrático, que sus once ó doce sucesores[446] se encargaron de extender, no limitándose, como los Aztecas, á obtener tributos de las tribus conquistadas, sino ocupando militarmente sus territorios é imponiendo en ellos su culto, lengua y costumbres.