En la mañana del 12, Colón, ricamente vestido, y acompañado de los Pinzón y oficiales reales, se dirigió á tierra á banderas desplegadas. Al desembarcar, postróse reverente, y desenvainando la espada y levantando la bandera castellana, tomó posesión, en nombre de los Reyes Católicos, de la isla descubierta que llamó San Salvador ó Guanahani, y creyó ser una de las del mar de la China, descritas por Marco Polo.[513]
Exploraciones.
11.—El día 14 de Octubre volvió Colón á levar anclas, y navegó durante diez días entre las islas del Archipiélago, llegando el día 28 á las costas de Cuba. La "Pinta", sin órdenes del Almirante, se separó de la expedición en demanda de las riquezas cuya existencia dedujo su comandante Pinzón de las señas de los indígenas de Guanahani. Volvió naturalmente, sin botín alguno, y Colón, aunque dolorosamente impresionado por el hecho, supo disculpar la deserción de su segundo. La flotilla descubrió en seguida la isla de Hayti, que Colón llamó La Española. Naufragó allí la nao "Santa María", edificándose con sus despojos en la costa un pequeño fuerte, que se llamó «La Navidad», en el que dejó el Almirante reducida guarnición á las órdenes de Diego de Arana[514].
Fig. 363.—El Convento de la Rábida.
Regreso á España.
12.—Con el resto de sus tripulantes, embarcados en «La Pinta» y «La Niña», emprendió Colón su regreso á España (Enero 4, 1493). Experimentó en el viaje recias tempestades, pero pudo al fin llegar á las islas Azores. Hizo desde allí rumbo á Lisboa, donde desembarcó, siendo recibido por los Monarcas portugueses. El día 13 de Marzo salió de Lisboa, y entró por último al Puerto de Palos, el 15, después de siete meses de ausencia.
Fué recibido en el pequeño puerto con aclamaciones entusiastas. Despachó un mensajero á Barcelona, donde se encontraban los monarcas, y marchó á Sevilla á esperar sus órdenes. Pronto fué llamado á la Corte, y después de un viaje triunfal y precedido de los indígenas que consigo trajo á España, compareció, colmado de gloria, á presencia de los Reyes Católicos. Relató con vívidos colores su viaje y descubrimientos, y renovó sus antiguos votos de rescatar de los infieles el sepulcro de Cristo con el producto de sus empresas[515].
Fig. 364.—Patio del Convento de San Esteban de Salamanca.