CAPÍTULO II
CRISTÓBAL COLÓN (1493-1500)
1.—El segundo viaje. 2.—La Isabela. 3.—El Memorial á los Reyes. 4.—Disturbios en la Colonia. 5.—Exploraciones. 6.—Bartolomé Colón. 7.—Guerra contra los indígenas. 8.—Juan de Aguado. 9.—El tercer viaje. 10.—Sublevación de Roldán. 11.—Colón y Bobadilla. 12.—Actitud de los Reyes Católicos. 13.—Viajes de los Cabots. 14.—Viajes de los Corte Real.
El segundo viaje.
1.—La primavera y el verano del año 1493, fueron para Colón verdaderamente felices. Grandioso fué su recibimiento en Barcelona. Los Reyes Católicos le hicieron sentar á su lado para oir la relación de su viaje; fué confirmado en sus privilegios y aclamado con entusiasmo. A últimos de Mayo se ordenó el inmediato equipo de una segunda expedición á las tierras descubiertas. Se comisionó para prepararla á Colón mismo, y al Archidiácono de Sevilla Fonseca.
Fig. 365.—Retrato de Cristóbal Colón (según un grabado de Capriolo, 1596).
Salió de Cádiz esta segunda expedición el día 26 de Septiembre de 1493. Se componía de diez y siete buques y 1500 hombres de todas las clases sociales. Caballeros é hijosdalgos, ansiosos de gloria y riquezas, y artesanos de todos los oficios, partieron en esta flota. Embarcaron también doce eclesiásticos á las órdenes del Vicario Apostólico P. Boyl. La escuadrilla se avitualló convenientemente y se tomaron á bordo, vacas, ovejas, gallinas, etc., gran cantidad de semillas y plantones de árboles frutales para tratar de aclimatarlos en la colonia.
Después de una escala corta en las Islas Canarias, llegó la expedición (domingo, Noviembre 3) á la Isla Dominica en las Pequeñas Antillas. Visitó después las de Marigalante, Guadalupe, Santa Cruz, etc.; tocó después en las costas de la de Puerto Rico, llegando por fin á la Española el día 27 de Noviembre.
Dolorosa fué la sorpresa de Colón y sus compañeros al desembarcar en el sitio en que se edificó el fuerte Navidad. Sólo vió en él montones de cenizas y cadáveres de españoles. La pequeña guarnición que en el primer viaje quedó en la Española, había perecido. Desolado el Almirante por tan triste suceso, decidió abandonar aquellos lugares. Hizo rumbo al Nordeste, y desembarcó á orillas de un río, en cuya risueña vega se veían algunas chozas indígenas. En esta parte de la isla de Hayti (Española), fundóse la primer ciudad Europea del Nuevo Mundo, que en memoria de la reina Isabel, fué llamada Isabela[517].