Fig. 426.—Globo terráqueo de Schoner.
Así terminó la rápida y brillante carrera del desgraciado Vasco Núñez de Balboa, una de las personalidades más simpáticas y atrayentes de aquellos luctuosos tiempos. Incansable en el trabajo y los peligros, afable con sus subordinados, prudente, caballeresco, hábil y valerosísimo, supo ganarse amigos entre los indígenas como nadie lo había hecho antes que él. Si hubiera vivido se hubiera anticipado á Pizarro y Almagro en la conquista del Perú. Si las noticias del descubrimiento del Mar del Sur hubieran llegado á tiempo á la corte española, la ciega enemistad de un mandatario violento, y las pérfidas intrigas de unos cuantos fracasados é ineptos, no hubieran privado al mundo de capitán tan gallardo, y tal vez hubiera cambiado por completo la historia de la Conquista española en la sección del Pacífico de la América del Sur.
En el año 1519 trasladó Pedrarias el gobierno del Darien á Panamá, que se hizo villa en 1521. La Antigua fué abandonada. En 1519, Gaspar de Espinosa recorrió al Noroeste y al Oeste las costas del Mar del Sur hasta el Golfo de Culebras, y en el 1522 Pascual de Andagoya penetró con sus soldados unas veinte leguas al interior del país de Biru, obteniendo de los costeños nuevos datos sobre la grandeza del imperio de los Incas.
Un desgraciado accidente le obligó, sin embargo, á volver enfermo á Panamá.
Más tarde, Juan de Basurto siguió el rumbo de Andagoya; pero deseoso de obtener mayores recursos, marchó primero á La Española, muriendo en «Nombre de Dios».
Así, llegó el año 1524 sin haber adelantado en el Mar del Sur más de lo que su inmortal descubridor Vasco Núñez de Balboa adelantó.
Con razón afirmaba el cronista Pedro Mártyr, que nunca bajo el mando de Pedrarias, "se hizo cosa alguna digna de alabanza sino matar y ser muertos, asesinar y ser asesinados..."[584].
Juan Díaz de Solís y el descubrimiento del Río de la Plata.
10.—Dijimos anteriormente que la noticia del descubrimiento de Cabral fué gran motivo de alarma para la corte española. Deseoso Fernando el Católico de eclipsar á los portugueses, encontrando el estrecho que había de conducir á las islas de Las Especias, después de nombrar á Balboa adelantado del Mar del Sur, con orden de explorar sus costas, eligió al veterano navegante Juan Díaz de Solís, el más hábil, dice Herrera, de los marinos españoles de su época, para que explorara el Océano más allá de Castilla del Oro en una distancia de 1.700 leguas ó más, si le fuera posible, pero teniendo cuidado de no tocar en los territorios que, por el tratado de Tordesillas, pertenecían á la corona portuguesa. Fletó Solís tres pequeñas carabelas (una de 70 toneladas y dos de 30) con setenta hombres de tripulación, embarcó provisiones para dos años y medio, y se hizo á la vela desde Sanlúcar el día 8 de Octubre de 1515. Hizo rumbo al Brasil, llegó á las inmediaciones del actual Río Janeiro, y desde este punto, pasando cerca de las islas de Santa Catalina y de Lobos, entró en el puerto de Candelaria (hoy Maldonado), del que tomó posesión á nombre de su rey (Febrero 2, 1516). Dióse inmediatamente cuenta de que se hallaba en la desembocadura de un inmenso río que llamó de Santa María ó "Mar Dulce". Penetró en él, y con una carabela llegó hasta la isla de San Gabriel primero, y de Martín García después. Desembarcó allí (inmediaciones de Martín Chico) con ocho de sus compañeros y, al alejarse de la orilla, fué furiosamente asaltado por los salvajes (Guaranies), que asesinaron á todos los castellanos, con excepción de uno (Francisco del Puerto), y devoraron sus destrozados cuerpos con canibalística y repugnante avidez. La muerte de su jefe decidió á los marinos á volver á España. Francisco de Torres y el piloto Diego García tomaron el mando de las carabelas. Al emprender el viaje de retorno naufragó cerca de Santa Catalina una de las embarcaciones, viéndose obligados sus tripulantes á permanecer en aquellas playas. Las otras dos carabelas (que se habían adelantado), después de recalar en la costa del Brasil (cabo de San Agustín) y cargar unos cientos de quintales del palo de este nombre, hicieron rumbo á España llegando á Sevilla en los primeros días de Septiembre (1516)[585].