Fig. 424.—Mapa de Pigafetta (Ed. Amoretti).
Apenas llegó Pedrarias á la Antigua, residenció ó procesó á Balboa por su conducta anterior. Instruyó el proceso Gaspar de Espinosa y, merced á los buenos oficios del Obispo Quevedo y de D.ª Isabel de Bobadilla, fué absuelto Vasco Núñez de toda responsabilidad criminal en el suceso del desgraciado Nicuesa, aunque se le condenó civilmente á indemnizar á su encarnizado enemigo Enciso de los perjuicios que alegó haber sufrido[581].
Expediciones en el Istmo.
8.—Despachado este negocio, y como las provisiones almacenadas por Balboa eran insuficientes para mantener á todos, envió Pedrarias tres expediciones con el objeto de buscarlas entre los indios, explorando al mismo tiempo el país. Conforme con sus instrucciones y con los acuerdos del Consejo ó Asamblea Magna que se reunió en la Antigua (Darien), decidióse á abrir un camino á través del Istmo, escalonando fortalezas de Norte á Sur. No hemos de detenernos á describir en detalle los inhumanos hechos de los capitanes de Pedrarias. Sus atrocidades sin freno trocaron bien pronto la amistad de los indios hacia el europeo en odio encarnizado y feroz. Juan de Ayoras saqueó y agotó la región de Comagre; el sanguinario Morales y su compañero Francisco Pizarro llegaron hasta la isla de las Perlas, y después de degollar hombres, mujeres y hasta niños, incendiar bohíos, y recoger oro y perlas, cruzaron el golfo de San Miguel, tratando de volver al Darien por Biru, viéndose obligados á retirarse y desistir de la empresa. Vasco Núñez fué derrotado en Dabaibe con graves pérdidas; Becerra perdió en el Cenu su vida y la de sus soldados; Gonzalo de Badajoz tuvo que apelar á la fuga en las cercanías del golfo de Parita, y lo propio aconteció á Meneses en el efímero establecimiento de Santa Cruz, y á Pedrarias mismo, que capitaneó en persona una expedición al Cenu, y hubo de contentarse con reconstruir la aldea de Acla, término Norte, del camino del Istmo, que llegaba hasta Panamá la Vieja, fundada en la expedición que acaudilló Gaspar de Espinosa[582].
Fig. 425.—El cronista Herrera.
Ejecución de Vasco Núñez de Balboa.
9.—Como los leguleyos y oficiales públicos, que habían ido al Darien con Pedrarias, odiaban á Vasco Núñez de Balboa, que les pagaba con la misma moneda despreciándoles y no regalándoles esclavos indios, como hacían los demás capitanes[583], intrigaron el ánimo del suspicaz y atrabiliario Pedrarias, asegurándole que Balboa quería rebelarse contra él. Vino, en tanto, de la corte el nombramiento de Adelantado en favor de Balboa, y la orden de que prosiguiera sus descubrimientos en las costas del Sur. Tan justo premio á los méritos de Balboa irritó en grado extremo los celos y suspicacias del Gobernador Pedrarias. Guardóse bien de comunicárselo al interesado, marchando, en cambio, hacia Acla con sus intrigantes cortesanos para aprisionar al hidalgo. Por mediación del Obispo Quevedo pudo librarse éste de los insanos furores de Pedrarias. Prometió contraer matrimonio con una de sus hijas, que á la sazón se encontraba en España, permitiendo por su parte el de Avila, que Balboa, como Adelantado Real, continuara sus descubrimientos en el Mar del Sur. Reanudó Vasco Núñez, después de este incidente con Pedrarias, sus interrumpidos trabajos. Como le pareciera difícil encontrar al otro lado del Istmo madera suficiente y apropiada para construir embarcaciones, decidió Balboa transportar á través de las montañas la cantidad necesaria para armar dos pequeñas naves, y hacerse con ellas á la mar. Realizó con ímprobos trabajos su arriesgada empresa, estableciendo su astillero en el Río de las Balsas. Desde allí, y con sus dos rudimentarias embarcaciones, hizo una infructuosa expedición á la Isla de las Perlas. Faltándole, sin embargo, alquitrán y cordajes para seguir sus exploraciones, y habiendo llegado, además, á sus oídos que venía al Darien otro Gobernador (Lope de Sosa) para sustituir á Pedrarias, quiso cerciorarse de la verdad de tales diceres, y envió al Acla á su lugarteniente Garabito con un pequeño destacamento. Si el Gobernador nuevo había llegado, debían volver á informar á Balboa para emprender todos inmediatamente su expedición al Sur, sin contar con su beneplácito. Si Pedrarias continuaba en el mando debían los emisarios de Balboa entrar á Acla, y limitarse á pedir cordajes y alquitrán.
Fuese por una razón ó por otra, el infame Garabito traicionó á Balboa. Avistóse con Pedrarias, comunicándole que Vasco Núñez no pensaba casarse con su hija porque seguía enamorado de la hija del cacique Careta y había decidido embarcarse con ella y constituir un gobierno independiente en las costas del Mar del Sur. Estos y otros astutos chismes de serviles soldados, que el envidioso Gobernador acogía con avidez de perseguido, entenebrecieron hasta tal punto su débil espíritu que, entregándose por completo en manos de sus menguados consejeros, decidió llamar á Balboa con un pretexto, y procesarle, cuando llegara con sus compañeros, por delito de alta traición. Vino Balboa del Acla sin sospechar lo que le esperaba. Francisco Pizarro le redujo á prisión apenas llegó. Instruyó un proceso Gaspar de Espinosa, condenó á los rebeldes, y aunque solicitó para ellos clemencia, Pedrarias fué implacable, é hizo decapitar á Vasco Núñez y sus fieles amigos Valderrábano, Botello y Arguello (1517) en la plaza pública del Acla.