Fig. 431.—Tierras del Estrecho de Magallanes (Isolario de Alonso de Santa Cruz).

El señor más poderoso con quien trataron los castellanos, era el rey de la extensa isla de Zebú, que se declaró vasallo del rey de España. No les cabía duda de que habían llegado al principio del Asia, puesto que el esclavo malayo Enrique, que iba con Magallanes, pudo hacerse entender con los indígenas. Llegaron al islote de Mactan. Al amanecer del 27 de Abril de 1521, desembarcó en él Magallanes con un puñado de valientes. Fueron furiosamente atacados por los indígenas, y hubieron de retirarse con grandes pérdidas, siendo la mayor la del mismo Magallanes, que peleando esforzadamente quedó muerto de muchas heridas[589].

Sebastián del Cano.

13.—El resto del viaje se hizo, en su mayor parte, por regiones ya recorridas por los portugueses. Pocos días después del desgraciado fin de Magallanes, sus sucesores en el mando, Barbosa y João Serrão, fueron también asesinados por los indígenas. Sólo quedaban 150 hombres, y decidieron abandonar La Concepción, que estaba ya averiadísima, y seguir el viaje con la Victoria y la Trinidad. Después de salir de Las Filipinas, tocaron en la costa Oeste de Borneo y bajaron hacia Las Molucas. Cargaron especias en abundancia y se prepararon para volver á España; la Victoria por el Océano Indico y la costa de Africa y la Trinidad por Panamá, cruzando el Pacífico. Tuvo esta última que abandonar su temeraria empresa. De sus 54 tripulantes sólo sobrevivían 19 cuando se abandonó el viaje, y sólo cuatro de entre éstos pudieron, después de años de cautiverio, volver á España.

La navegación de la Victoria fué también peligrosa, no sólo por las tempestades de las costas Occidentales de Africa, sino por la falta de víveres. Viéronse obligados á arribar á Cabo Verde. Sabedores los colonos portugueses de esta isla que la Victoria volvía de la India con especias, retuvieron como cautivos á los tripulantes de una lancha que había ido á tierra á buscar socorros. La Victoria tuvo que hacerse á la mar apresuradamente con sólo 22 hombres. Por fin, después de una ausencia de tres años menos trece días, llegaron á Sevilla el día 7 de Septiembre del 1522. Los cautivos de Cabo Verde fueron pronto devueltos á España por los portugueses, y el emperador Carlos V recibió en su corte, solemnemente, á los 31 heroicos marinos que habían sido los primeros en dar la vuelta al mundo. Al piloto Sebastián del Cano, que los capitaneaba, se le entregaron como premio quinientos ducados; y autorizándosele á usar un escudo de armas coronado con un mundo con la siguiente leyenda: "Primus circundediste me"[590].

Fig. 432.—El estrecho de Magallanes, según Van Speilbergen (East & West Indian Mirtor, Ed. Hakluyt).

Conclusiones generales.