Fig. 430.—Ruta de Magallanes á través del Océano Pacífico (Mapa Winsor. U. & C. H. of A., vol. II).
Sólo el portugués Gómez se opuso, alegando escasez de provisiones, á lo que Magallanes replicó: Aunque tuviese que comer los cueros de las vacas con que van forradas las entenas, he de pasar adelante, y descubriré lo que he prometido al emperador.
Con esto entraron al estrecho que lleva el nombre de su descubridor, surcándolo con mucho trabajo en veinte días, sin ver habitante alguno, avistando sólo de noche hogueras en la costa del Sur, que llamaron Tierra del Fuego.
Durante la travesía, el portugués Gómez, que mandaba la San Antonio, desertó con ella vergonzosamente.
El 27 de Noviembre, y después de doblar el cabo de Todos los Santos, desembocó, por fin, Magallanes en el nuevo Océano, que llamó Pacífico, dejando descubierto el estrecho tenebroso que ciñó á sus sienes la corona de la inmortalidad[588].
Dura fué la travesía de aquel océano jamás surcado, y cuya anchura no podía Magallanes sospechar, porque nadie en su tiempo suponía existente en el globo tan inmensa masa de agua. Navegaron los intrépidos descubridores semanas tras semanas; las provisiones faltaron; llegaron á comerse hasta el forro de cuero de la parte baja del palo mayor, y cuantas ratas había á bordo.
Más de veinte hombres murieron de escorbuto, y otros estaban próximos á perecer, cuando el 6 de Marzo de 1521 avistó Magallanes unas islas que formaban parte de un archipiélago que denominó de los Ladrones (Marianas), en donde se detuvo tres días para buscar víveres.
El 16 de Marzo descubrió otra isla y en seguida muchas más á las cuales dió el nombre de San Lázaro (Filipinas). En ellas trabó relaciones de amistad con varios caciques, cambió presentes y recogió noticias para hacer más tarde su conquista.