[31] Squier & Davies. Ancient Monuments, encontraron gran variedad de objetos de bronce en las minas de Chimu, (Perú). Holmes, An. Rep. Bur. of Etn. 1884-85 Ancient Art of the Chiriquis. (pág. 35 á 53,) nos describe varias aleaciones de cobre y estaño, ó cobre y oro en objetos encontrados en los límites de la Pcia. de los Chiriquis Colombia, figuras humanas, ó representaciones animales, (figs 36 á 40 op. cit.), de cobre brillante, (aleación) campanitas y otros objetos. Lafone Quevedo (Londres y Catamarca-1888) Moreno, (Notas sobre Antropología Argent. Geogcal. Journal Dec. 1901), y en especial Ambrosetti en precioso y definitivo trabajo (El Bronce en la región Calchaquie. B. Aires-1904), demuestran científicamente la existencia del bronce entre los Calchaquies de las regiones Argentinas; pero estos hechos arqueológicos, no son bastantes á mi juicio, para afirmar en general la edad del bronce Americano. La única verdad científica que tales hechos demuestran, es que los habitantes de Chimu, aniquilados por los Ancas, los Chiriquis de Colombia, y los Calchaquies de la Argentina, habían alcanzado un grado superior de cultura y que fueron tan expertos metalúrgicos y hábiles orfebres como aptos eran para fabricar las hermosas vasijas que en color y factura rivalizar pueden con las más perfectas de los Etruscos. Vse. Thomas-North. Am. Arq. (pág. 11 y sigtes.) Keane Etnology, p. 335. Dellembaugh. North Amcans. of Yesterday. (pág 33 y sig.) Bol. Inst. Geogco. Argent. Vol. XVII-XVIII-XIX-XX (Ambrosetti. Notas Arq. Calchaquie).

[32] Sobre el uso del cobre entre los Indios de la América del Norte, Vse. el Hand book of American Indians North of Mexico. Vol-I. (pág. 343), y su bibliografía, (p. 346-347). Thomas op. cit. pág. 58 y sigtes. Keane. Man Past & Present (pág. 354 y sigtes.)

[33] Véase Thomas op. cit. pág. 6 y siguientes. Dellenbaugh op. cit. pág. 10, etcétera, y comp. Deniker Races of Man. p. 511 y siguientes y sus notas. Abbot Primitive Industry, pág. 18-64. Foster op. cit. página 9 y siguientes E. T. Stevens Flint Chips. pág. 14 y sig. Fiske op. cit. I-1-19 y las Notas al Cap. del Prof. Haynes en Winsor N. & C. H. of América I-369. Marcelin Boule estudia sintéticamente el estado de esta cuestión científica, (Revue d' Anthropologie-188 pág. 647) extractando las razones aducidas en pro ó en contra de la aceptación de los útiles líticos hasta ahora encontrados en América, como pruebas de la antigüedad del hombre. Véase también Holmes Stone. Imp. of the Potomac, etc. (15 Rep. Bur. of Etnology).

[34] Winsor op. cit. p. 332 Tomo I.º (Cap. Prof. Haynes y sus notas).

[35] Memoires de la Soc. Ant. Nord 1845 p. 49 y siguientes. Lacerda y Peixoto Cont. ao Estado Antrco. das Razas Indnas. do Brasil. (Río Janeiro 1876 Mus. Nac.) Carta de Lund á Rafn (Lagoa Santa. Marzo 28-1844.) Comp. Keane Man Past a Present p. 358 y siguientes Deniker Rac. of Man pág. 511 y sus notas sobre la llamada raza de Lagoa Santa ó Paleo—Americana.—Nadaillac Am. Prehis. pág. 27 y siguientes. "Lund, decía Quatrefages (L'Homme Foss. de Lagoa Santa. Cong. Antrop. Moscow 1879 v. xxxv) ha tenido indudablemente el honor de descubrir el hombre fósil en América y el de afirmar tal descubrimiento en épocas en que la existencia del hombre cuaternario en el viejo Continente se consideraba todavía dudosa"... Comp. Keane Etnology, pág. 98 y siguientes.

[36] Nadaillac op cit. pág. 28 y siguientes. Deniker op. cit. pág. 508. Keane Etnology pág. 99 y siguientes.

[37] Arrastrado Ameghino por el delirio de las fechas remotísimas, sostuvo que el estrato geológico Pampeano, donde encontró estos fósiles, se remontaba al período plioceno ó terciario. Burmeister, cuyas afirmaciones refrendó el célebre geólogo Soren Hansen, demostró que las formaciones pampeanas pertenecían á dos épocas geológicas distintas siendo pre-glaciales solo las inferiores, y claramente cuaternarias las superiores, donde Ameghino encontró los fósiles. Véase Keane Etgy. página 98 y comp. Ameghino Ant. Homb. en el Plata, Tomo II,º, pág. 81 y siguientes.

[38] Su caparazón está compuesto de planchas exagonales sólidamente unidas y ornamentadas á veces con protuberancias cubiertas también con escamas epidérmicas consistentes. La especie más conocida es el "Glyptodon Clavipes" de los estratos pleistocenos Argentinos. Para la descripción completa consúltese Lidekker The Extinte Edentates of Argentina (An. Museo de la Plata, Vol. III. parte 2.ª 1894.) Nadaillac, Am. Preh. pág. 28 y siguientes y compse. Ameghino, op. cit. Volumen II. cap. IX-X-XI-XIV-XV.

[39] "El hombre seguramente, dice Ameghino, op. cit. pág. 532, habitaba las corazas de los Glyptodon" Burmeister (Anles. Mseo. Pco. de B. Aires) cita un Glyptodon cuya concha tenía 1 metro 64 diámetro longitudinal, 1 metro 32 de diámetro transversal y 1 metro 05 de altura, Strabon (Geog. Lib. xvi) al describir los "Chelenofagos" nos dice que cubrían sus cabañas con conchas de enormes tortugas, que algunas veces por su magnitud les servían hasta de embarcaciones.

[40] Véase Nadaillac op. cit. p. 29 y siguientes. Keane Etnology p. 98 y siguientes. Deniker Races of Man. p. 511 y siguientes.