8.—Afortunadamente, los filólogos han podido referir los dialectos á las lenguas, agrupar las lenguas en familias, y éstas en los tres grupos universalmente aceptados, de las lenguas monosilábicas, aglutinantes y de inflexión[171]. Entre las aglutinantes se destaca una clase especial formada exclusivamente por las lenguas Americanas, que se conoce con los nombres de Holofrástica ó polisintética. Este tipo glotológico, peculiar al Indio Americano y desconocido en otras partes del mundo, es una forma muy especializada de aglutinación, en la cual todas las partes de la oración tienden á amalgamarse con el verbo. Su característica general es, pues, la expresión del mayor número de ideas, de frases enteras, en una sola palabra polisilábica. En tanto que el griego y el latín se valen de sus inflexiones; el copto, el hebreo y las lenguas semíticas de sus afijos y sufijos, y el chino de la unión de partículas significativas, las lenguas Americanas, intercalando sílabas y aun uniendo simples letras procedentes de las expresiones que han de sumarse al tema ó raiz, forman una oración en un solo vocablo. Así, por ejemplo, en el dialecto Algonquino, la palabra "nadholiniu" que significa "tráenos la canoa" está formada por los vocablos "natem" trae, "amochol" canoa y "niu" á nosotros, elididos y reducidos á uno solo con la letra "i" como elemento eufónico[172].
Fig. 69.—Interior de una "Kiva" ó Estufa (Indios Pueblos).
Su gran número.
9.—Asombra á historiadores y filólogos el gran número de lenguas extinguidas ó en uso que se hablaban en el Nuevo Continente, así como sus hondas diferencias fonéticas dentro de la uniformidad de su estructura holofrástica. El "Bureau of Etnology" de Washington ha clasificado al Norte de Méjico 59 familias lingüísticas (stocks), comprendiendo cada una 30 á 50 lenguas distintas y buen número de dialectos, mutuamente ininteligibles aun para las tribus á veces muy cercanas á que respectivamente pertenecían[173]. El número y variedades fonéticas de las lenguas de la América Central y del Sur, es acaso mayor que en América del Norte y su clasificación dificilísima, á pesar de los valiosos trabajos aislados que sobre ellas existen[174]. Keane en su Mapa Etnológico de Sud América, enumera cerca de 50 familias lingüísticas. El Conde de la Viñaza cataloga cerca de mil lenguas de vocabulario y gramática conocidos. Markham, sólo para las tribus del Amazonas, nos habla de 905 dialectos[175]. Algunas tribus tenían dos lenguas, una hierática, é inteligible sólo para los iniciados, y otra vulgar y de uso corriente[176]. En algunas regiones el continuo contacto comercial del Europeo y el Indio, dió lugar además á jergas especiales (jargon)[177] compuestas con palabras Europeas é Indígenas. En medio de esta curiosa Babel lingüística, no es extraño que los misioneros sufrieran desencantos amargos al ver que después de estudiar durante años una lengua ó dialecto Americano, no podían catequizar con ella sino á una sola tribu ó á reducido número de Indios[178].
Fig. 70.—Guerrero Seri (Isla Tiburón) 17. An. Rep. B. A. E.
Objetos mnemónicos: Wampum.
Fig. 71.—Wampum.