10.—El primitivo y simplicísimo método de comunicación entre ausentes, que consistía en el uso de "objetos simbólicos" ó "marcas mnemónicas", alcanza acaso su mayor perfección en los "quipus" ó cuerdas con nudos de los Incas, que en su lugar estudiaremos, y en el "wampum" de los Indios de Norte América. El "wampum" empleado por las tribus indígenas del N. E. de los Estados Unidos, y en especial por los Iroqueses, era unas veces á manera de rosarios de conchas de diversos colores, y otras bordados especiales hechos en cinturones anchos con las referidas conchas. Recordaban estos objetos tratados, hechos históricos, alianzas tribales, etc., cuya memoria perpetuaba el Indio asociándola en cada caso con una forma particular de dibujo, colorido y bordado de las conchas. Claro es que el "wampum" sólo tenía significado para los que conocían el acontecimiento particular que simbolizaba. Estos hechos debían recordarse á la tribu, para lo cual se exhibían de cuando en cuando los cinturones simbólicos[179]. Además de estos usos mnemónicos, el "wampum" en conchas sueltas se usó como moneda ó intermediario de cambios por la mayor parte de las tribus de la costa Atlántica de América del Norte, antes de la llegada de los Europeos[180].

Pictografías.

Fig. 72.—Petroglifo en California.

11.—Los métodos mencionados son los precursores de la escritura simbólica propiamente dicha, que empieza á manifestarse rudimentariamente en aquellas pictografías ó dibujos de imperfectas líneas y variados colores, que expresan sucesión de ideas y no simples representaciones de objetos[181]. El número de estas pictografías (que acaso emanaron del lenguaje de gestos) es enorme entre las tribus Americanas. Desde Alaska hasta Patagonia, apenas hay región del Nuevo Continente donde no se hayan encontrado algunos ejemplares. Expresan mensajes, historias de caza, costumbres, cantos, ritos religiosos ó mágicos, y á veces son verdaderos cómputos de años, recordados por la representación gráfica del hecho más notable acaecido en sus inviernos (Winter-tales)[182]. La factura artística de estas pictografías es ruda, infantil, y muchas veces grotesca. Algunas son de simbolismo ingeniosísimo; llegando hasta representar sólo una parte del objeto para significar el todo (la cabeza ó las huellas de un animal por el animal mismo); ó expresando con dibujos convencionales ideas generales y complejas[183]. Los materiales de estas pictografías eran variadísimos. Se dibujaban en las rocas y piedras, en pedazos de madera ó de corteza de árbol, en las pieles y cubiertas de las chozas, en las armas, conchas y vasijas, mantas y demás objetos de uso, y hasta en el cuerpo humano mismo, donde tatuaba el indio con perfección extraña sus distintivos tribales ó totémicos[184].

Fig. 73.—Petroglifo del Cajón de los Cipreses (República de Chile).

Las pictografías más notables son, sin duda, las de los Algonquinos, cuyo sistema simbólico, extensamente empleado para preservar su historia y los ritos de sus sociedades secretas[185], se acerca mucho á las escrituras jeroglíficas de los Aztecas y los Mayas.

Si se exceptúan estas escrituras y los silabarios "_Micmac_"[186] ó "Cherokees"[187], relativamente modernos é influenciados evidentemente por los alfabetos Europeos, los objetos mnemónicos y las pictografías descritas fueron los únicos medios de que dispuso el Indio Americano para comunicar sus ideas á través del tiempo y el espacio.