1.—El estado de naturaleza en que todas las mujeres pertenecen á todos los hombres, y éstos á todas las mujeres, sólo ha existido en la imaginación de poetas y filósofos. La teoría de la promiscuidad primitiva ha sido rechazada por la ciencia. Aun entre las tribus más salvajes de América, la unión entre el hombre y la mujer tenía ciertos derechos reconocidos y estaba sujeta á ciertas reglas. Entre éstas, la más característica y acaso la más extendida é invariable, era la llamada "ley de exogamia", ó matrimonio fuera del clan ó linaje en contraposición á la endogamia ó matrimonio dentro del referido grupo. En América, los miembros de un mismo "clan" ó "gens" no podían contraer matrimonio, y la violación de esta regla se castigaba severísimamente.
El matrimonio se realizaba usualmente por compra en especie, dádivas ó prestación de servicios[188] á la familia de la mujer, y la elección de ésta solía corresponder antes que al individuo á su familia ó grupo.
Matriarcado.
2.—Ahora bien, desde que los progenitores del indio no podían pertenecer al mismo clan, para determinar su filiación debía forzosamente prescindirse de uno de ellos. Salvo contadas excepciones, se prescindía del padre y se asignaban los hijos al linaje materno.
Esta costumbre de los pueblos salvajes, que los etnólogos designan con el nombre de matriarcado, impedía generalmente el incesto y las alianzas entre cercanos parientes.
Fig. 74. En el hogar indígena (Pueblos).
Poligamia y monogamia.
3.—La forma del matrimonio Americano estaba principalmente determinada por consideraciones económicas. En las regiones en que la vida era ruda y difícil, se contentaba el Indio con una sola mujer; en los climas calientes y tierras fértiles, la facilidad misma de la vida le inclinaba á la poligamia.
Importaba casi siempre esta última un cambio de sistema de filiación. El protector nato de los hijos, no era como en el matriarcado su tío paterno, sino su propio padre (patriarcado) que disponía de ellos á su antojo y podía hasta regalarlos ó venderlos.