Al estudiar estas últimas épocas de la Historia Americana, he procurado huir de minucias y detalles narrativos impropios de un libro elemental, limitándome en lo posible y sin detrimento de la claridad, á determinar los rumbos que siguieron los conquistadores y misioneros, á estudiar los motivos principales que impulsaron sus empresas, el carácter peculiar de las instituciones Europeas que informaron las nacientes Colonias, la vida social y política de los Virreinatos y demás organismos coloniales y las causas internas y externas que produjeron su independencia de las respectivas Metrópolis.
Los abnegados y patrióticos esfuerzos de los Americanos para conseguir su vida independiente, las augustas figuras de sus Libertadores y Estadistas, las admirables campañas de sus Generales y las sabias disposiciones de sus Asambleas Libres tienen naturalmente lugar preferentísimo en mi Compendio, cuyo primordial objeto pedagógico es y debe ser el avivar en la juventud Americana el fuego sagrado del patriotismo.
Las evidentes dificultades científicas y materiales de la confección de una obra de esta índole, el tiempo indispensable para coleccionar y reproducir con justedad sus numerosas ilustraciones gráficas, me han obligado, muy á mi pesar, á demorar su publicación más de lo que hubiera deseado. Los Maestros sabrán disculparme.
Ellos, mejor que nadie, al recorrer las páginas de mi libro, se darán cuenta exacta de la cantidad de trabajo intelectual y material que representan.
He aquí mi obra. En ella he puesto todo lo que soy y todo lo que valgo, todo el fruto de mis meditaciones y lecturas históricas, todos los resultados de mis investigaciones críticas. Confieso que al lanzarla á la publicidad siento como si me desprendiera de algo que forma parte de mi alma, de mi ser íntimo. Ha sido para mí durante años sereno refugio de dolores, asilo de entusiasmos y añoranzas.
Héla aquí ...
Pobre ó rica, útil ó inútil, la ofrezco como es á los Maestros Argentinos.
Si de otra cosa no sirve, les recordará al menos que, á pesar del tiempo y la distancia, estoy siempre con ellos y conservo vivo en mi espíritu el amor á la brillante juventud Argentina, que con sus ejemplos supieron inculcarme.
Carlos Navarro Lamarca.
Madrid, Diciembre 1.º 1910.