Ansioso de evitar las relaciones de tercera ó cuarta mano, siempre que la considerable extensión de mi campo histórico me lo ha permitido, he acudido á las fuentes primarias ó secundarias, al documento mismo, ó á aquellos libros consagrados por la sana crítica histórica como fundamentales y fidedignos en las materias de que tratan, por ser á veces más conveniente referirse á ellos que á las fuentes mismas que examinaron.
Los estudios de Bandelier, por ejemplo, sobre la Confederación Azteca, que me han servido de guía para confeccionar el capítulo á ellas referente, son una fuente secundaria, pero es indudable que aunque hubiera consagrado mi vida entera á ese solo punto de la Historia Americana estudiando las fuentes primarias, no hubiera podido conseguir hacer nada mejor ni más perfecto.
Como no existe, ó al menos no conozco, un libro español ó extranjero en que estén seleccionadas las fuentes principales (primarias ó secundarias, especiales ó generales) de las cuatro épocas de la Historia General de América, he querido hacer en este libro una tentativa de Bibliografía General Americana, documentado ampliamente en las notas las afirmaciones del texto, poniendo una lista de referencias al fin de cada capítulo, y procurando ahorrar al Maestro y aun al erudito, el minucioso trabajo de selección de fuentes, necesario para dilucidar los variadísimos problemas de la Historia de América.
El justo criterio pedagógico de los Maestros Argentinos, elegirá entre las obras que en mis Bibliografías selecciono, las que más convenientes crean para sus futuras Monografías y para desarrollar el espíritu investigador de los alumnos. De la cantidad de lectura y trabajo crítico que estas Bibliografías representan, serán jueces los Maestros mismos. Ellos saben como yo, que no es posible hoy escribir un texto de Historia sin indicar en él sus referencias Bibliográficas, y que todo libro que no las tenga, no pasará nunca de ser un manual de cuarta ó quinta mano, peligroso ó inservible.
La Moderna Metodología Histórica exige narraciones depuradas y comprobables en las fuentes. Los alumnos de los Colegios Americanos no pueden, pues, limitarse á memorizar lo que otros escribieron sobre su historia: deben acostumbrarse á investigar con paciencia y á juzgar por sí mismos sobre la veracidad de los hechos sometidos á su estudio.
Fiel á este criterio pedagógico, he puesto en los capítulos de mi libro, además de títulos é indicaciones marginales, sencillos cuestionarios que, sin los graves inconvenientes de los resúmenes abreviados, facilitan la tarea del estudiante y sus Maestros. Las preguntas de dichos cuestionarios, formuladas neta y claramente, tienen por principal objeto desarrollar el espíritu crítico de los alumnos, que al contestarlas, podrán sintetizar sin esfuerzo las explicaciones y doctrinas de la cátedra.
Aprovechando, principalmente, los admirables trabajos de los sabios investigadores y arqueólogos de la Oficina Etnológica de Washington, sobre la vida, lenguas y costumbres de las razas primitivas del Norte de América, los no menos importantes de los historiadores, filólogos y arqueólogos Sudamericanos y Europeos, y las conclusiones de los más recientes Congresos Científicos, he consagrado varios capítulos de mi Compendio al estudio de la vida física, psicológica, etc., de los aborígenes americanos, procurando desvanecer antiguos errores y leyendas sin fundamento serio y científico, aclarar cuestiones obscuras y fijar á la luz de los descubrimientos modernos los caracteres esenciales de las agrupaciones indígenas que poblaron el Continente Americano.
El conocimiento sistemático de la vida aborigen es parte, á mi entender, importantísima de la Historia Americana y fuente de fructíferas enseñanzas. Dedicar á la Raza Indígena cuatro vaguedades superficiales, como hasta ahora se ha hecho en los textos de Historia Americana, dejar de estudiarla con la extensión necesaria, es tronchar la Historia del Continente, es escribir una tragedia prescindiendo de sus personajes principales, es borrar de un golpe, y sin razón alguna, páginas evolutivas de interés palpitante y hondo.
Hay en la primitiva Raza Americana, en sus luchas, en su vida física y moral y en su triste fenecimiento, lecciones intensamente trágicas, interesantísimos esfuerzos sociológicos y profundas enseñanzas éticas. Sin conocerlas á fondo, mal puede el alumno estudiar con provecho y orden crítico la luctuosa epopeya de la Conquista y la Colonización Europeas.
La necesaria extensión de mi Compendio, la abundancia de sus grabados, mapas, etc., y el espacio que las notas, bibliografías y referencias requieren, me fuerzan á dividirlo en dos tomos. Dedico el primero al Estudio de la Raza Indígena y al del Descubrimiento, y el segundo (ya en prensa) al de las épocas de la Conquista, Colonización é Independencia.