Designar estos jefes temporales con el nombre de reyes, soberanos, emperadores, etc., como lo hicieron los antiguos conquistadores y cronistas, es en absoluto erróneo. Si alguno de los referidos jefes por la fuerza de las circunstancias adquiría en un momento dado excepcional relieve, no dejaba por ello de ser, dentro de su tribu, un simple jefe electivo y temporal que nada tenía de monarca[200].
Las Confederaciones.
12.—Cuando por segmentación de una tribu se formaban otras nuevas, la relación entre las tribus así formadas y las primitivas se reconocía comúnmente por sus individuos, aunque fuera tradicional y remota.
Fig. 88.—Distintivos de Jefes.
Esta idea de relación ó parentesco originario, y el constante temor de agresiones armadas de las tribus extrañas, hizo naturales y frecuentes las uniones entre tribus afines para mutua protección y defensa.
Tal fué indudablemente el origen de las Confederaciones Tribales, institución también característica de los aborígenes de América.
Fig. 89.—Postes Totémicos (Museo Británico).
Las Confederaciones más conocidas y curiosas son la Azteca y la Iroquesa. Las de los Mokis, y los Dakotas, tuvieron también duración considerable. Otras no pasaron de alianzas ocasionales y efímeras[201].