Los gobiernos despóticos.
14.—Claro es que las organizaciones sociales descritas son, por decirlo así, el tipo ideal de la mayoría de los gobiernos indígenas de América, y que sería, por tanto, un grave error el suponer que los elementos todos del sistema se respetaban en todo el Continente.
El indio Americano, aun refrenado por las obligaciones para con su clan ó su tribu, amaba sobre todo su libertad salvaje y odiaba todo privilegio.
Fig. 91.—Trofeo de victoria.
Si obedecía á sus sachems y jefes militares, era por considerarlos como representantes de su grupo; pero conservaba siempre las ideas de igualdad é independencia, características de la vida indígena. Fuera, sin embargo, debido á las influencias enervantes de un clima cálido, á la mayor aglomeración de gentes en territorios fértiles y consiguiente desarrollo de la agricultura, á la introducción del patriarcado y la poligamia, ó á cualquier otra causa, el indio abdicó en algunas regiones su carácter independiente é indómito, para someterse servilmente á la voluntad de sus mandatarios.
La idea religiosa debió sin duda influir decisivamente en esta curiosa transformación política. Desde que el indio empezó á mirar á sus jefes como profetas, augures ó predilectos confidentes de sus divinidades tutelares, se convirtieron para él en seres superiores y les rindió homenajes reverentes. Si se creía á los jefes parientes cercanos del sol ú otra divinidad cualquiera, el mando supremo debía permanecer en su familia y la autoridad electiva hacerse hereditaria y despótica.
Así surgieron en América los degradantes absolutismos de los gobiernos Incásicos, Chibchas, etc., cuya constitución especial estudiaremos en los Capítulos siguientes[203].