Fig. 97.—Transportes terrestres (Laffitau).

En medio de sus espantosos sufrimientos, las víctimas entonaban sus cánticos guerreros, é irritaban hasta espirar con despreciativos insultos, la vengativa rabia de sus verdugos, que excitados y sedientos de sangre, acababan por despedazar al cautivo, devorando sus carnes en repugnante y canibalística zambra.

Fig. 98.—Hacha.

El más brillante triunfo del guerrero cautivo, era su valor y resistencia en el tormento. Abreviarlo suicidándose, era considerado como un acto de cobardía y castigado con la infamia.

Fig. 99.—Cuchillos.

El torturado que daba señales de debilidad era muerto inmediatamente y con desprecio, pues se consideraba indigno de ser tratado como hombre, al que no sabía sufrir como valiente.