—Apúrate, así te entierro antes de que esté el asado.
Y Peñálvez se apuró...
El Chucro le añadió en seguida, riéndose sonoramente por primera vez:
—Como sos flaco, basta una zanja larga...
Peñálvez cavaba sin darse cuenta de lo que hacía... Y la Pepa dijo:
—El asado ya va a estar...
Apremiado por esta advertencia, el Chucro se plantó con su carabina a pocos pasos de su víctima, cuidando sin embargo, de no ponerse al alcance de la pala, y le gritó:
—¡Apúrate más, maulón!...
Apresurose nuevamente Peñálvez, aunque sin terminar todavía...
La Pepa dijo: