Lita pensaba: «Es muy extraño que mi madrina esté siempre de viaje...» Pero, no atreviéndose a decir sus dudas y temores, limitábase a preguntar a su mamá:
—¿Y cómo se llama?
La mamá le contestaba:
—María—porque efectivamente «María» fue el nombre de la abuelita.
—¿Era muy buena?
—Muy buena.
—¿Me traerá muchos juguetes?
—Muchos y muy lindos...
—¿Y por qué no me los trae ya?
—Porque está muy lejos y porque eres una preguntona.