6a La civilización que habían alcanzado los Mexicanos y Peruanos, contemporáneos del descubrimiento de Colón, demuestra, inequivocadamente, que estos pueblos constituían Estados florecientes.
7a Los Españoles, al pisar el suelo americano, encontraron en él, tribus que representaban razas de los Antiguos Continentes, pero cuya base de población presentaba diferencias notables.
8a Realizada la conquista del vasto Continente de América por los neo-latinos y los anglo-sajones, grandes corrientes emigratorias llegaron al Nuevo Mundo. Los estranjeros se apoderaron del suelo á viva fuerza, rechazaron á los indianos hacia el interior, y se aprovecharon de los fabulosos rendimientos de las minas y las riquezas forestales, estableciendo, entónces, comunicaciones periodísticas con las regiones del Mundo Antiguo.
9a A pesar de las numerosas víctimas sacrificadas en la conquista, no solamente de indígenas, sino también de los mismos conquistadores, es incuestionable que el descubrimiento de ese Nuevo Continente y su consiguiente usurpación, tuvieron grandísima influencia en los destinos de la Humanidad, pues no hay en la historia de la civilización ningún acontecimiento que pueda entrar en parangón con el descubrimiento de América.
Con todo, las conclusiones que acabamos de emitir, no las consideramos definitivas, sino algo problemáticas, porque no pretendemos haber solucionado este problema de tan intrincada investigación y sobre el cual, lo repetimos, se han escrito tantas y tan divergentes disertaciones.
Tampoco nos lisonjeamos de haber compuesto una obra perfecta, porque nos consideramos destituido de las dotes de ingenio, erudición y pureza de estilo que se requiere en un buen escritor; pero, á lo menos, confesamos que hemos puesto la mayor diligencia en nuestras investigaciones, presentando, en conjunto, y comentándolo, lo de mayor interés que se halla esparcido en los trabajos de los diversos autores que han tratado, mas ó menos bien, de esta embrollada y dificultosa materia.
Empero, como ya hemos dicho en el folleto que publicamos en 1913 titulado Mi estancia de medio siglo en Lima: «No faltarán algunos espíritus dispuestos á calificar ligeramente y sin fundamento la tésis que el presente estudio encierra, y á censurar como deficientes nuestras apreciaciones respecto del origen de los Indios de América. Tampoco dudamos de que, en vista de las conclusiones nuestras, nos salgan al encuentro algunos adversarios que las combatan, tildándonos talvez de visionario. Cada uno puede hacer de su capa un sayo: lo que nadie podrá, es desconocer el gran esfuerzo perseverante y desinteresado, por sólo amor á la ciencia, que esta modesta obra comporta y que en todas sus páginas y lineamentos palpita; sería de desear que esos mismos adversarios expusieran su opinión sobre esta materia, para probarnos que son capaces de desenmarañar tan confuso y complejo problema.»
FIN DE LA PRIMERA PARTE.