YUNGAS, de los valles de Trujillo, Zenia, Piura, Catamarca, Lunahuaná y Cajamarca.
YURACARAS, de los bosques de la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes.
YURIMAGUAS, de las orillas del Huallaga y regiones bañadas por el Yurúa.
Y muchas otras tribus cuyos territorios no han sido explorados aún, como las de las selvas del Marañón y del Amazonas, las de la Montaña, las de los Andes, etc.
I
Primitivos habitantes del Perú
Un velo de obscuridad cubre los tiempos primitivos del Perú, como el resto de las demás secciones de América. J. H. Herrera, en su Historia Antigua del Perú, pág. 18, dice: «Las relaciones que adquirieron los primeros investigadores sobre el origen y establecimiento de las diferentes tribus que poblaban el país, están fundadas en fábulas más ó menos absurdas.»[106]
Se ha constatado, según las investigaciones practicadas en estos últimos años, que el territorio del Perú fué habitado, en tiempos antediluvianos, desde las Épocas Paleolítica y Megalítica (llamadas comunmente Edad de Piedra), por aborígenes autóctonos; pues tanto los utensilios de piedra groseramente tallados, como los instrumentos de silex pulimentados, encontrados en diversos lugares del suelo peruano, revelan que ellos pertenecen á esas épocas, y denotan ser de los primitivos aborígenes del Perú, que, en el interior del territorio, formaban tribus dispersas, rudas, salvajes y aún antropófagas, siendo las de la costa exclusivamente pescadoras.
Y es tan evidente que el Perú fué desde los tiempos antediluvianos habitado, que los muchos hallazgos hechos en su suelo, no solamente de utensilios de silex, sino también de esqueletos de animales de aquella época, junto con huesos humanos, atestiguan plenamente que el Hombre existía ya en el Perú en aquellas primitivas épocas, y que, así en la región del Norte como en la del Sud, vivía mezclado con los paquidermos. Cuanto al régimen de vida de esos hombres primitivos, está fuera de duda que en la costa tuvieron por ocupación la pesca y la caza, siendo en el interior del país, nómadas que persiguían á los animales salvajes para sustentarse con su carne, aprovechar sus huesos, pieles y otras partes útiles para su uso personal, y se albergaban en cavernas ó grutas.