Quédanos por exponer algunas cortas consideraciones.

Por los estudios que varios frenólogos (entre ellos Mercator, y después de él, Tschudi) han hecho de los rasgos típicos y craneológicos de los antiguos habitantes preincáicos del Perú, éstos, según Juan Diego de Tschudi, se dividirían en tres razas: 1a La de los Aymarás, ocupantes de las dilatadas alturas perú-bolivianas, tenían el cráneo ovalado, afectando la forma de una bóveda bastante regular y algo alargada, la cara grande, las órbitas cuadrangulares y la quijada superior sesgada. 2a La de los Chinchas, que ocupaban el litoral desde el valle de su nombre hasta el desierto de Atacama y desde el Océano hasta las Cordilleras, tenían el cráneo de forma piramidal truncada, con la base vuelta hacia arriba, la cara pequeña, las órbitas transversalmente ovaladas, y la quijada superior casi perpendicular. 3a La de los Huancas, ocupantes de la extensión comprendida entre las Cordilleras, desde el grado 9 al 14 de latitud austral, tenían el cráneo cuadrado, alargado de abajo y adelante, hacia atrás y arriba, la cara muy pronunciada, pero más corta que la de los Aymarás, y las órbitas algo ovaladas[138].

Empero, esta clasificación etnográfica de las tres razas peruanas, hecha por los frenólogos citados, ha sido rebatida por el Dr. Rodríguez Dulanto, quien en su tésis publicada en los Anales de la Universidad Mayor de San Marcos de Lima, tom. XXV, págs. 404 y 405, declara «que si la separación de estas tres razas piensa fundarse sobre caracteres craneológicos, su existencia es de todo punto problemática;» alegando en seguida, «que pueden ser efecto de una deformación artificial,» trayendo á colación el hecho de que «los Chinchas usaron la deformación occipital mediante una contrapresión frontal casi insensible; que los Aymarás usaron esa misma deformación mediante la presión sub-occipital; que los Huancas usaron la deformación macrocéfala, ó sea, la presión dirigida de adelante á atrás.» Concluye el Dr. Dulanto manifestando «que las deformaciones artificiales explican perfectamente los caracteres atribuídos á esas pretendidas tres razas peruanas.»

XII
Otras consideraciones

Cuanto á los idiomas y dialectos de los Peruanos preincaicos, éstos eran numerosos, pues en cada provincia y en cada pueblo eran distintos, y los de unas provincias ó pueblos que se comprendían entre sí eran amigos, y los que no se entendían eran enemigos, y sostenían continuas guerras unos con otros, según lo refiere Garcilaso en la pág. 16 de sus Comentarios Reales. Posteriormente, para evitar esa confusión de lenguas y dialectos, es que los Incas trataron de generalizar el idioma Quechua.

La religión que profesaban esos Peruanos preincáincos se reducía á prácticas supersticiosas[139], pues en cada provincia, pueblo, barrio y aún en cada casa, adoraban konopas ó ídolos del lugar, diferentes unos de otros, pareciéndoles que el ídolo ageno no podía favorecerles, sino el suyo propio, según lo dice el mismo Garcilaso en el libro I, cap. IX, pág. 12 de su obra citada. Con posterioridad, para combatir y desterrar el politeismo y unificar las diversas creencias, los Incas establecieron, entre sus súbditos, el culto general del Sol, denominado Inti, construyendo, al efecto, en los valles principales de sus dominios, templos suntuosos dedicados al culto de ese astro, que se adoraba como divinidad tutelar del Imperio. Asi es, si en las edades preincáicas profesaban los Peruanos el politeismo, bajo el Imperio predominó el panteísmo.

En conclusión, es reconocido que las naciones de los Quechas y Aymarás fueron las más adelantadas de la América del Sud, las que descollaron como las primeras por su cultura. La nación de los Nahuas de México, y las de los Mayas y Quichés de Centro América, figuran en segunda línea. La nación de los Muyscas ó Chibchas, de Colombia, también algo civilizada, es reputada como la tercera en cultura. Cuanto á los Caribes, Guaranis, Araucanos, Patagones, Fueguinos, como asímismo las numerosas tribus de la Montaña peruana, del Gran Chaco Argentino-Paraguayo-Boliviano, y algunas otras, son naciones ó tribus que permanecieron y permanecen aún en la barbarie, en estado más ó menos salvaje, y, algunas de ellas, refractarias á los adelantos de la moderna civilización, completamente.

XIII
Nuestra opinión sobre el origen de los Indios del Perú

Para terminar este bosquejo sobre el origen de los Indios del Perú, nos permitimos emitir también nuestra humilde opinión á este respecto, condensándola en pocos renglones.