El notable y profundo astrónomo y físico Mr. Laplace en su obra Exposition du Monde, establece la teoría de la formación del sistema planetario, y lo resume en los siguientes términos:

"En un principio la materia del Sol y de todos los cuerpos del sistema planetario, estaba difundida y extendida en un estado gaseoso, llenando todo el espacio que ahora ocupan esos cuerpos, y tomando la forma y condiciones de una nebulosa, sometida á un movimiento de rotación. Este movimiento había de producir una condensación de la materia hacia el centro, formándose así un núcleo que es el origen del Sol. Continuando la condensación de la materia, el movimiento de rotación hubo de ser cada vez más rápido, y la nebulosa se aplanó fuertemente por los polos y se extendió en el plano del Ecuador, separándose varias zonas de vapor á diferentes distancias del centro. En estas zonas se formaron núcleos secundarios, que participaban del movimiento general de la nebulosa, y fueron el origen de los planetas, uno de ellos la Tierra. Estos núcleos planetarios se convirtieron así en centro de nebulosas secundarias, separándose de ellos, de la misma manera, la materia que había de formar los satélites. Aislada y separada la nebulosa solar, la materia de la Tierra ocupaba, por su estado gaseoso, un espacio inmenso que se extendía millares de leguas. Pero sometida al mismo movimiento de rotación, después del desprendimiento de la Luna, debió de irse condensando sin cesar, y adquiriendo, cada vez, más pronunciado el carácter luminoso y las demás condiciones que distinguen al Sol. Era entonces la Tierra un astro brillante por sí mismo, en cuyo estado hubo de permanecer el inmenso lapso de tiempo necesario para que, por la condensación constante de la materia, se redujese próximamente á sus dimensiones actuales de 60° que tienen los espacios interplanetarios en que gira; se enfriase lentamente su superficie y perdiese poco á poco su carácter luminoso, hasta quedar completamente apagada por el enfriamiento y solidificación a de una película ténue exterior, quedando su centro en ignición. La Tierra pasó de esta manera á ser un cuerpo opaco, en cuyo estado entra plenamente su estudio en el dominio de la Geología."

Posteriormente el sabio Mr. Faye ha rebatido la teoría de Mr. Laplace, sustituyéndola por otra más en conformidad con los recientes descubrimientos astronómicos, y condensando su opinión al respecto, dice:

"El Universo, en su origen, se reducía á un caos completo, excesivamente enrarecido, constituído por todos los elementos de la química terrestre, más ó menos revueltos y confundidos. Estos materiales, sometidos entonces á sus mútuas atracciones, se hallaban desde un principio animados de movimientos que provocaron su separación en lienzos ó nubes. Estas conservan un movimiento de traslación rápido y revoluciones intestinas extremadamente lentas. Estas miriadas de nubes caóticas han dado nacimiento, por vía de condensación progresiva, á los distintos Mundos que forman el Universo."

Cada uno de estos Mundos tiene su especial y propia atmósfera. El Globo ó la Tierra que habitamos se halla rodeada por dos fluídos sútiles y elásticos: el aire puro ó gas oxígeno y el gas ázoe; siendo ambos fluídos, según el notable geógrafo Malte-Brun: "El inmenso laboratorio exterior de la Naturaleza, que reune los diferentes gases que exhala el Globo, los destila, satura, descompone y volatiliza, ó los condensa y precipita por medio de operaciones y leyes físicas." El aire se compone de 79 partes de gas ázoe, 21 de gas oxígeno, algunas milésimas partes de ácido carbónico y una pequeñísima parte de agua en estado de vapor, que varía con la temperatura de la atmósfera. Entre estos gases, el oxígeno es el indispensable para la respiración; el gas carbónico alimenta los vegetales, que lo absorben, y derrama el oxígeno. La altura de la atmósfera varía en los diferentes climas, siendo menos elevada cuanto más se aproxima á los polos, y más elevada en los climas tropicales, donde suele alcanzar hasta la altura de catorce leguas.

Los geólogos dividen la Creación en cinco grandes Períodos ó Edades geológicas: Primordial, Primaria, Segundaria, Terciaria y Cuaternaria, correspondiendo á estas cinco Edades, cinco capas de terreno diferentes.

En la Edad Primordial se enfrió lentamente el Globo Terrestre, formando cortezas delgadas que los geólogos denominan terrenos plutónicos ó primitivos, ó sean capas de roca granítica.

En la Edad Primaria se formaron cuatro capas denominadas: terreno silúrico, terreno devoniano, terreno carbonífero y terreno permiano. En el primero apareció la vegetación en estado embrionario (algunas algas marinas); en el segundo, los fósiles de vegetales y animales (zoófitos, moluscos); en el tercero, fósiles de animales vertebrados (peces); y en el cuarto, vegetación en su completo desenvolvimiento, en cuya época se formó también el último terreno, en el que desarrolló y perfeccionó la vegetación y los seres animales.

En la Edad Segundaria los terrenos están divididos en tres capas: el triaco, el jurídico y el cretáceo. En el primero, se encuentran reptiles fosilizados, principalmente los grandes lagartos y enormes ranas; en el segundo, grandes y desproporcionados reptiles anfibios; y en el tercero, aparecieron los mamíferos vivíperos.